Urge un modelo de agricultura que supere al reformismo, neoliberalismo y al impacto del cambio climático

agro

Parte I

El gran capital en su lógica de acumulación ha  ocasionado graves daños al medio ambiente, el cual ahora pasa la factura a todos los habitantes del planeta tierra, no obstante, los que sufren más el cambio climático son las personas  que viven en los países subdesarrollados, como es el caso de El Salvador. En 2011, según el Índice de Riesgo Climático Global elaborado por la organización Germanwatch, El Salvador ocupó el cuarto lugar de los países más afectados por fenómenos meteorológicos extremos en los últimos 20 años; mientras que en 2009 ocupó el primer lugar. Este índice de riesgo climático se basa en datos proporcionados por la reaseguradora Munich y tiene en cuenta el número de fallecidos por 100.000 habitantes y los daños económicos.

Además de los indicadores mundiales relacionados al impacto climático se suman los seguimientos continuos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) a través del Servicio Nacional de Estudios Territoriales –SNET- que muestran que el fenómeno del niño en los últimos años se presenta con mayor frecuencia, así lo confirman también los datos de la Base DesInventar auspiciada por Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR)[1] y algunas ONG´s, información que indica el acortamiento de las brechas en los años de ocurrencia del fenómeno, por ejemplo se registra que los lapsos de tiempo  entre los lustros comprendidos en los años de 1912 y 1922 se redujeron de 10 a 8 años, sin embargo, las últimas sequías presentan una media de lapso de tiempo de 1.83 años, es decir que en un siglo dichos intervalos de tiempo de ocurrencia de sequías se han reducido en un 82% siendo más recurrentes y continuos cada vez más.

Los análisis y estudios previos[2] también indican que las afectaciones por estrés hídrico en los cultivos se concentran en un corredor seco de 104 municipios que representan el 39.7% de la cobertura geográfica del país y los cuales se ubican en su mayor parte en la zona oriental; de ellos se desprende que el 51% de la población de agricultores reside en dichos municipios que de darse una afectación total por el fenómeno de la sequía se podría llegar a perder hasta el 55% de toda la producción de maíz y un 41% de pérdida en la producción de frijol nacional, poniendo en un grave riesgo la seguridad alimentaria nacional; pero dicha afectación no solo es un resultado del cambio climático que está llevando  a sufrir  periodos críticos de desertificación, sino que también se suma la ausencia de políticas claras en el manejo correcto de las principales cuencas y afluentes principales como la del Rio Lempa y la del Rio Grande de San Miguel, entre otros temas de protección en el área de medio ambiente y de recursos naturales.

El Ministerio de Agricultura y Ganadería registra preliminarmente para la sequía del año 2015 daños en aproximadamente 130 mil manzanas entre maíz y frijol y una pérdida estimada de 4.7 millones de QQ., situación incluso más severa que la del año 2014, sin embargo, el mismo gobierno tendrá que lidiar con problemas coyunturales y de tipo estructural más complejos como por ejemplo: la inminente declaratoria de emergencia que no debe de esperar más tiempo dado el impacto de las pérdidas, un paquete de políticas encaminadas a solventar las deficiencias estructurales productivas de los agricultores ubicados en los 104 municipios del corredor seco y los que no residen en dicho corredor, no podrá entregar la cantidad de paquetes de insumos agrícolas necesarios para que los productores vuelvan a sembrar y recuperar las pérdidas, sino que también ellos no tienen la capacidad económica para adquirir las semillas y el abono para cultivar nuevamente en vista que la estructura de costos de producción es castigada por una liberalización de precios de los insumos agrícolas, sumada a esta situación la ausencia de una política clara de acceso a créditos blandos, la ausencia también de una asistencia técnica directa a los agricultores, falta de condiciones e infraestructura de riego subsidiada por el Estado entre otras deficiencias, hacen que la faena de recuperación del sector agrícola siga siendo una tarea reprobada. Los productores de granos básicos no serán los únicos afectados por la falta de lluvia, cultivos como frutas, hortalizas y el subsector de ganadería también presentará complicaciones considerables en al ámbito de la producción.

No cabe duda que la producción agrícola de este año será escasa y por tanto tendrá repercusiones a corto y mediano plazo en los precios de granos básicos los cuales pueden incrementarse si no se toman las medidas necesarias para que la economía familiar no se vea afectada. Tal como se mencionó previamente hay que enfatizar que las razones de la vulnerabilidad en la producción agrícola no solo están a merced del cambio climático global, sino también a la ausencia de medidas y políticas que desarrollen, potencialicen y fortalezcan la estructura agrícola nacional que sigue postrada y sin un rumbo de progreso claro, el país necesita un nuevo modelo de desarrollo agropecuario, tal como se manifiesta en el libro “Agricultura Familiar e Industrialización Sustentable”, escrito por el Dr. Salvador Arias.

En dicho libro se plantea que el trabajo cooperativo es fundamental y que se podría enfrentar de mejor manera estas situaciones provocadas por el cambio climático, asimismo, la empresa social sería predominante sobre la empresa individual, la cual, por medio de su organización, se desarrollaría y participaría de los excedentes que genere toda la cadena productiva. Además se pueden puntualizar las siguientes propuestas de políticas que serán desarrolladas en próximos artículos: 1) Política y medidas para resolver el problema de la deuda agraria y bancaria del sector reformado, 2) Política de Soberanía Alimentaria, 3) Políticas para la comercialización de granos básicos, 4) Políticas para el desarrollo del conocimiento, la innovación y la transferencia tecnológica, 5) Políticas de organización de los productores, 6) Políticas de formación y capacitación de los productores y sus organizaciones campesinas y  7) Políticas de financiamiento.

Esta nueva agricultura implicará dejar atrás la forma neoliberal de manejar este rubro de la economía, forma que se inició en 1989 en el país. El montaje del modelo neoliberal provocó, como uno de los impactos más fuertes, en el contexto de la economía real del país, el desmontaje de las políticas sectoriales, entre éstas la política agrícola, que implicó que el sector agropecuario fuera relegado a una posición terciaria en cuanto a su peso en la política económica del país y en su aporte al PIB nacional; además de provocar fuertes oleadas migratorias de miles y miles de trabajadores para las zonas urbanas del país y a países extranjeros, fundamentalmente a Estados Unidos.

Lo anterior,  ha ocasionado gran parte de la destrucción de la agricultura, la política de exterminio del sector reformado que es responsable del inmenso minifundio existente, de la desarticulación de la propiedad social en la forma de cooperativas y de la gran reconcentración de la tierra en las zonas cafeteras, cañeras y otras áreas de la agricultura, por haber sometido a las cooperativas a una lógica individualista y al pago de la deuda agraria y bancaria producto de la corrupción en el marco del gobierno de la Democracia Cristiana de Napoleón Duarte, de los militares y del gobierno de ARENA con Alfredo Cristiani, violando la Constitución de la República.

La eliminación de la política sectorial se expresó de diferentes maneras: la apertura arancelaria y eliminación de cuotas de importación de la actividad productiva del sector; eliminación de las políticas de estabilización de precios de los granos básicos, lo que a la vez implicó la destrucción y el pillaje por parte de los políticos de ARENA del Instituto Regulador de Abastecimiento (IRA); la irresponsable relegación y casi desaparición de la investigación y extensión agrícola del país, a partir de convertir el CENTA en una Institución Autónoma, en una tendencia privatizadora de la investigación y generación de tecnología, quitándole al MAG la rectoría sobre estos dos aspectos fundamentales para el desarrollo de la agricultura.

La privatización y casi desaparición de la Escuela Nacional de Agricultura, que fue convertida en una ONG con una visión privatizadora de la educación; la pérdida de prioridad de la agricultura en la asignación presupuestaria en las áreas de funcionamiento e inversión. El abandono del agro, en este mismo marco neoliberal, ha estado acompañado de políticas macro que han terminado de dañar más a dicho sector; dentro de estas políticas mencionamos las dos más importantes, todavía vigentes, como lo son: La dolarización, que hace que la agricultura tenga menos competitividad de la que históricamente ha tenido, por su bajo nivel de desarrollo en sus fuerzas productivas y; la política de firmar tratados bilaterales de comercio (TLC con Estados Unidos, México, Chile y la Unión Europea).

Aunque en la presente administración pública se ha iniciado (en estos últimos años) un proceso de reconstrucción de una política sectorial para el agro, hace dos año se abortó dicho intento con el último ministro de agricultura que estuvo en funciones durante el Gobierno de Mauricio Funes, el Programa de Agricultura Familiar que ofrecía grandes posibilidades de renacionalizar positivamente la agricultura familiar.

En realidad no existe ni una estrategia ni políticas concretas que busquen sacar a nuestra agricultura del profundo nivel de subdesarrollo de sus fuerzas productivas; la situación de dicho sector es crítica y requiere recuperar y profundizar el programa de Agricultura Familiar que se inició, aunque en realidad lo que más se requiere es definir e implementar un nuevo modelo de agricultura en El Salvador, que supere el reformismo, el neoliberalismo y el impacto del cambio climático.

[1] http://online.desinventar.org/desinventar/#SLV-20120604210329

[2] Caracterización Agropecuaria del Corredor Seco de la República de El Salvador, Zona de Impacto 104 municipios. Ministerio de         Agricultura y Ganadería MAG/Dirección General de Economía Agropecuaria; Octubre 2014.

3 comentarios

  1. Gracias por su magna labor de informarnos de todos los acontecimientos del pais, saludos y estamos siempre atentos.
    Don Victor

  2. Los fenòmenos naturales que afectan al sector agropecuario,se convierten en factores limitantes para lograr una estabilidad en la produciòn agrìcola y pecuaria, sin embargo es justo decir, que estos fenòmenos no son nuevos, y estàn ampliamente documentados, no digo en El Salvador,pero serìa lo ideal, en mi opiniòn, debe darse mayor fuerza a la ciencia de la agrometeorolgìa,verla como un ente fundamental , no como en la actualidad,que no se sabe,si existe,debe integrarse la produccion agropecuaria y la protecciòn animal y vegetal, porque ambos sectores tiene una interrelacion importante,ademas,tenr un ente que lidere las acciones de contingencia, actualmente,cada instituciòn dice lo que cree pertinenete,pero al fin cada uno le pasa la pelota a otro, sin una polìtica de producciòn y sanidad agropecuaria valida,el fenomeno actual y otros siempre nos impactaran en forma negativa. Es importante potenciar la educacion agropecuaria,para producir mas en menos àrea,hacer uso racional del agua de riego,tal como estan diseñados los actuales distritos de riego,el recurso hìdrico se desperdicia y no logra el impacto esperado en el incremento de la producciòn.