Los beneficios tributarios de los Bancos

Los beneficios tributarios son exenciones para el pago de impuestos, que se conceden a determinados sujetos pasivos, es decir, que no son genéricas; su característica principal es que  el sujeto beneficiado no tiene obligación correlativa que cumplir; se trata simplemente de neutralizar los efectos de la configuración del hecho generador, de tal  suerte que aunque este ocurra, no nace la obligación de pagar el impuesto o nace por un importe menor.

Esto es lo que la Ley de Impuesto Sobre la Renta, les ha concedido a los bancos, a los bancos cooperativas y a las sociedades de ahorro y crédito (en adelante nos referiremos a los bancos como concepto comprensivo de todas las empresas reguladas que hacen intermediación financiera). No se trata de incentivos tributarios, como frecuentemente se mencionan, porque un incentivo tiene una obligación correlativa, por ejemplo: abrir cierta de cantidad de nuevos empleos o invertir en determinadas áreas.

El más relevante de los beneficios que tienen los bancos, y por cierto otorgado de una forma disimulada, porque se trata de considerar la provisión por incobrabilidad de los préstamos (reserva de saneamiento), como un gasto necesario para la generación de la renta imponible, es decir, no se expresa abiertamente como una exención de impuesto.

Para facilitar la comprensión de la magnitud de este beneficio es preciso referirse al tratamiento que se les da a las empresas del sector real de la economía, referente a la  incobrabilidad de las cuentas comerciales, el cual es el siguiente:

A las empresas del sector real de la economía se les permita que se deduzca para efectos del cálculo del impuesto sobre la renta, es decir, como gasto necesario para la generación de la renta imponible, las cuentas que demuestren ser incobrables, para ello la Ley del Impuesto Sobre la Renta les pone algunos requisitos; en cambio a las empresas del sector financiero se les acepta como deducible para el cálculo del impuesto sobre la renta, la provisión por incobrabilidad, dicho de otro modo, lo que estimen  que en el futuro será incobrable, el único requisito que deben cumplir es que la Superintendencia del Sistema Financiero les requiera esa estimación.

Además, la deducción de incobrabilidad de las empresas del sector real es una compensación que les hace el Estado, por cuanto, esas cuentas incobrables en el pasado reciente fueron declaradas como ingresos gravables, por consiguiente, se pagó el impuesto sobre la renta que correspondía, pero luego como no fue posible que en realidad se convirtiera en ingreso, el Estado acepta la referida deducción; en cambio, en las empresas financieras no hay tal compensación, porque un préstamo nunca es declarado como ingreso, de tal suerte que a estas empresas se les acepta como deducible del impuesto sobre la renta  una estimación de pérdida de capital, lo cual en ningún caso está permitido para las empresas del sector real, para éstas la  pérdida de capital solo es posible compensarlo con una ganancia de capital.

Una aproximación al monto de este beneficio se puede extraer de las publicaciones de los estados financieros de los bancos (sin incluir bancos cooperativos y sociedades de ahorro y crédito), referidos al 31 de diciembre de 2014, veamos los datos siguientes:

reserva saneamiento de préstamos

Los datos para este cálculo se han tomado de la nota “Préstamos y contingencias y sus provisiones”, en la cual no se revelan los usos que se le hayan dado a las provisiones en el transcurso del año, entre los cuales seguramente están los préstamos que se han dado de baja, hecho que incrementa el beneficio a favor de los bancos. Los usos de estas provisiones no han sido objeto de ninguna regulación, por lo que puede estar ocurriendo que los bancos utilicen esta cuenta para darle la calidad de deducibles a gastos que no tienen ese reconocimiento en la ley.

El Banco Agrícola y el Banco Davivienda, no aparecen en el cuadro anterior porque sus  reservas de saneamiento al 31 de diciembre de 2014 son menores que las del 31 de diciembre de 2013; hecho que puede calificarse de inusual, porque no tienen una explicación lógica que en una economía estancada o de bajo crecimiento como la de El Salvador, el riesgo de crédito disminuya, esta es la única explicación técnica que admite una disminución de reserva de saneamiento, la otra explicación es que estos bancos estén disminuyendo las reservas de saneamiento para hacerlas aparecer como utilidades y por tratarse de bancos extranjeros, seguramente estas “supuestas utilidades” ya salieron del país.

Este beneficio de los bancos, también es una ventaja competitiva respecto de otras empresas que otorgan préstamos en el país, como las Cajas de Crédito, que son más de cuarenta y otras empresas que otorgan micro financiamientos, a las que se les aplica la regla de las empresas del sector real de la economía. No obstante, lo decimos porque ya es del conocimiento de la Autoridad Tributaria, que las Cajas de Crédito se han acogido indebidamente al beneficio de los bancos, por cuanto se sabe que a algunas de éstas se les ha determinado un impuesto complementario por esa práctica indebida.

Para corregir un poco estas inequidades, bastaría que la legislación tributaria dispusiera que los bancos y todas las empresas que se dedican al otorgamiento de préstamos, como las Cajas de Crédito, al igual que las empresas del sector real, solo puedan deducirse del impuesto sobre la renta las cuentas (préstamos) que en realidad demuestren que no pueden cobrar, solo esto es un beneficio adicional respecto de las empresas del sector real, porque como se dijo antes, se permite que una pérdida de capital se deduzca para efectos del pago del impuesto sobre la renta, lo cual no se le concede a nadie más.

La aplicación exacta de la Ley de Impuesto Sobre la Renta a las Cajas de Crédito, podría tener consecuencias fuertes para ese sector, de tal suerte que podría entrar en una crisis sistémica capaz de afectar a la economía en general, por cuanto la cartera de préstamos de ese conjunto de empresas es de alrededor de mil millones de dólares y cuentan con un patrimonio de alrededor de trescientos millones de dólares.

Otro beneficio disimulado, es la provisión sobre los bienes recibidos en pago de créditos (préstamos y fianzas), esa provisión también es deducible para efectos del cálculo del impuesto sobre la renta. Ese requerimiento de los reguladores del sistema financiero solo tienen el propósito de presionar a las empresas financieras para que se deshagan lo antes posible de esos activos; en otras legislaciones esa presión consiste en deducir del patrimonio el valor de esos activos, con lo cual se ven constreñidas a venderlos lo antes posible porque les impacta su capacidad de crecimiento.

La verdad es que esta provisión no tiene la calidad de pérdida de valor de estos activos, por ejemplo, a los bancos se les requiere que a los bienes que reciben en pago de préstamos se les haga esa provisión por un valor del 20% en cada año, por tanto, en cinco años ese bien contablemente vale cero, pero en el mercado, principalmente si es un inmueble su valor a aumentado; por consiguiente, resulta absurdo que esas provisiones le sirvan a los bancos para pagar menos impuesto sobre la renta. Pero peor aún, este tipo de ventajas tributarias genera perversidad en el sistema financiero, porque los bancos prefieren quedarse con los bienes de sus deudores, en lugar de buscar soluciones financieras cuando estos enfrentan problemas de pago de sus obligaciones, porque se quedan con los inmuebles, se deducen la provisión como gasto para pagar menos impuestos sobre la renta y luego venden el inmueble y se quedan con la utilidad.

Para los bancos este otro beneficio fue de dos millones de dólares de los Estados Unidos de América, como se demuestra en el cuadro siguiente.

reserva de bienes

Lo recomendable es eliminar este beneficio porque no tienen ninguna justificación, por el contrario, es generador de perversidades.

Además de los beneficios antes comentados, las regulaciones contables de los bancos permiten o facilitan que ocurran violaciones a la Ley de Impuesto Sobre la Renta, como es el caso de la suspensión de devengamiento de intereses por los préstamos que tienen más de 90 días de mora, con lo cual lo bancos declaran el impuesto sobre la renta con una base contable mixta, en parte sobre la base de acumulación y en parte sobre la base de efectivo, cuando dicha Ley y el Código Tributario establecen que debe ser  sobre la base de acumulación. Hay otros casos de menor importancia, como diferir la utilidad por la venta de activos extraordinarios o por la venta de activos fijos.

En bien del país y de las empresas financieras, la Autoridad Tributaria y los reguladores del Sistema Financiero, deberían hacer una revisión exhaustiva de la legislación tributaria.