La Usura mal endémico que favorece principalmente a la banca y grandes almacenes

La Usura mal endémico que favorece principalmente a la banca y grandes almacenes

En el marco del modelo neoliberal, la Usura en El Salvador favorece principalmente  a la banca, los grandes almacenes y los usureros informales. Ésta debe ser atacada frontalmente, por lo que la Ley Contra la Usura debe sufrir reformas  para defender los intereses del pueblo salvadoreño que  busca su sobre vivencia y desarrollo en el marco de las micro,  pequeñas y medianas empresas.

En los últimos días del mes de octubre de 2014, se conoció un proyecto de reformas a la Ley Contra la Usura, con el que se pretende cambiar la metodología de cálculo de las tasas máximas permitidas para cada segmento de crédito. El cambio consiste en pasar de un cálculo del promedio simple de la tasa efectiva, a un  cálculo de promedios ponderados.

La razón que motiva el cambio, según el dicho de algunos  Diputados, entre ellos el Presidente de la Comisión Financiera de la Asamblea Legislativa, es porque   ha ocurrido que en algunos segmentos de créditos no se observan reducción de las tasas de interés. Esto no es nuevo, ya el 06 de enero de 2014 el Diario de Hoy publicó afirmaciones de Evelyn Marisol Gracias, jefa del departamento de Normas del Banco Central de Reservas, así: “La funcionaria del BCR reveló, además, que dentro de la institución ya valoran la posibilidad de realizar diversas reformas a la Ley de Usura, con la cual disminuirían los intereses en los créditos y aumentaría la capacidad de pago del deudor. Dicha decisión se debe a que, cuando entró en vigor el marco legal, el BCR les indicó a los parlamentarios de la Comisión Financiera de la Asamblea Legislativa, que entidades no supervisadas inscribieron tasas de interés altas, circunstancia que afectó el cálculo de los promedios que sirven como techos máximos y referencias para los intereses que cobran. Por ende, al registrar tasas altas, las tasas máximas también son elevadas.”

  1. Comentando sobre la usura

Resulta lamentable que en los altos funcionarios de las instituciones, que son autoridades del sistema financiero, no se tenga claro qué es usura decimos  esto porque la asociación con “tasas altas”, no es correcta, porque cualquier definición de usura no tiene esa medida como parámetro. Usura es el aprovechamiento excesivo que hace el acreedor, respecto del deudor.

Es crucial tener claro que se debe entender por: aprovechamiento excesivo, cobro de intereses excesivos o ganancia excesiva en el otorgamiento de préstamos, porque esto sí es usura. Reducir el concepto de usura al tamaño de la  tasa de interés es un simplismo que confunde y dificulta encontrar soluciones a la problemática de los deudores.

No se puede negar que una tasa de interés alta perjudica de manera directa  a los deudores y cuando éstos son vulnerables a los riesgos del negocio, como los clientes de las empresas de micro finanzas, los perjudica aún más.

La tasa de interés que se cobra por los préstamos no es otra cosa que el precio que se paga por el uso del dinero, pero es un precio que tiene estrecha relación con el tiempo, por ello es que se dificulta un poco su correcta interpretación.

Trataremos de demostrar que una tasa alta no define el concepto de usura, para ello nos permitimos comparar el rendimiento que obtienen los bancos por su cartera de préstamos con el que obtiene  un grupo de empresas de micro finanzas aglutinadas en una gremial, el caso es el siguiente:

a) Al 31 de diciembre de 2013 los bancos obtuvieron un rendimiento (beneficio) de su cartera de préstamos del 11.06%  y las empresas de micro finanzas obtuvieron el 30.80%. Con estos datos cualquiera puede pensar que la usura se encuentra en las empresas de micro finanzas y no en los bancos; indudablemente que esto requiere mayor análisis, veamos lo siguiente:

b) El costo del dinero que  utilizan los bancos para prestar es de sólo el 3.35%  y para las empresas de micro finanzas es del 9.5%. La actividad de prestar dinero (intermediación financiera), como muchos otros negocios, consiste en  transformar precios, así en esta actividad los bancos transforman su costo del dinero en la tasa de interés que cobran a sus deudores, multiplicándola por 3.3 y las empresas de micro finanzas por 3.2. Como podrá advertirse tanto los bancos como las empresas de micro finanzas trasladan sus cotos a los deudores de préstamos en casi la misma proporción; dicho de otro modo, la diferencia en los rendimientos de la cartera de unos y otros está determinada por el costo del dinero, o si se quiere, ambos grupos de empresas se benefician en las mismas proporciones. Pero esto no es cierto, veamos la siguiente información:

También trataremos de demostrar que  el costo de otorgar préstamos para los bancos es mucho menor que para las empresas de micro finanzas, los procesos son los siguientes:

a) En el banco: El cliente llega al banco a solicitar un préstamo, esta entidad le señala toda la información que debe presentar (estados financieros auditados, estudios de factibilidad, garantías, etc.), con la información disponible un ejecutivo bancario hace el análisis correspondiente, luego lo pasa a un comité de crédito, lo aprueban y citan al cliente para contratar y desembolsar el préstamo, posteriormente el deudor se presenta todos los meses al banco a pagar la cuota correspondiente.

b) En la empresa de micro finanzas: El ejecutivo de créditos busca a los clientes en su negocio, les informa de los diferentes productos que ofrece la empresa, cuando el cliente se interesa en alguno procede a recabar toda la información posible sobre el negocio del cliente, la estructura en formatos que proporciona la empresa, levanta los estados financieros del cliente para someterlos a análisis, luego los pasa a un comité de créditos, lo aprueban y citan al cliente para contratar y desembolsar el préstamo, posteriormente el ejecutivo de créditos se encarga de recolectar las cuotas del préstamo en el negocio de los deudores.

Nos referimos también a los riesgos de los procedimientos de otorgar préstamos (no nos referimos a los riegos inherentes a los clientes sino a los procesos), los cuales para los bancos son menores que para las empresas de micro finanzas:

a) La aprobación de préstamos de los bancos está en su mayoría concentrada en comités de créditos que dependen directamente de la administración superior; estos comités aprueban incluso los que se tramitan  en las agencias y muchos de esos préstamos pasan por la aprobación o ratificación de la junta directiva.

b) En cambio en las empresas de micro finanzas la aprobación de créditos está fundamentalmente desconcentrada en sus agencias, razón por la cual estas empresas asumen riesgos por conductas fraudulentas por parte de quienes no tienen interés en la protección del patrimonio de la empresa; y tiene que ser así, porque los préstamos son masivos y las decisiones de aprobación tienen que ser ágiles porque así lo requieren las necesidades de sus clientes.

Por último trataremos el caso del tamaño de los bancos y el  de las empresas de micro finanzas, lo cual tiene incidencia en los costos indirectos de estas empresas:

a) Los bancos pueden tener un gran tamaño como estructuras orgánicas y de hechos los hay así, esto les permite diluir los costos indirectos, como son los costos de la alta dirección y de administración de la empresa, es decir, pueden valerse de las economías de escala.

b) En cambio en las empresas de micro finanzas es difícil crecer, porque ello implica asumir más riesgos en los procesos de otorgamiento de préstamos, por la desconcentración de que antes tratamos. Ejemplos claros de esto los hay en el país, empresas de micro finanzas que crecieron y ahora se encuentran en una situación financiera difícil: el caso del Banco Procredit. Esta empresa, que fue la pionera del micro crédito en El Salvador, primero fue el Servicio Crediticio de AMPES, luego se transformó en la Financiera Calpia, hasta convertirse en el banco que hoy conocemos. En los últimos tres o cuatro años ha entrado en un proceso de salida del micro crédito, comenzando por vender la cartera de los créditos más pequeños; no obstante, al 31 de octubre presenta una  pérdida acumulada de $1,487 (Un millón cuatrocientos ochenta y siete mil Dólares de los Estados Unidos de América); le sigue en tamaño la Sociedad de Ahorro y Crédito Apoyo Integral, la cual al 31 de octubre tiene una pérdida acumulada de $1,204 (Un millón doscientos cuatro mil Dólares de los Estados Unidos de América)

Con esto esperamos que sea suficiente para demostrar que las empresas de micro finanzas se benefician menos que los bancos en el proceso de intermediación financiera y que una tasa de interés alta no es sinónimo de usura.

Al respecto se agrega el siguiente comentario: A las empresas de micro finanza se les señala con mucha facilidad de enriquecerse aprovechándose  de la necesidad de sus clientes, pobres en su mayoría, se les acusa de vivir al estilo de banqueros. Se les demanda que hagan función social con sus clientes. Las comparaciones son odiosas pero algunas veces necesarias. Los banqueros también se aprovechan de los pobres para enriquecerse, porque utilizan los depósitos de los pobres (los ricos y las empresas no ahorran, invierten) para prestarle a los ricos y nadie les pide que hagan función social con los ahorrantes, por el contrario el Estado los protege de la competencia desleal y les da beneficios tributarios.

Analogía: Es frecuente criticar a los políticos de izquierda por usar corbatas finas, trajes caros, carros de lujo, etc.; como si fuera privativo de la gente de derecha de vivir con comodidades.

No es la intención defender a quienes cobran “tasas altas”, sino demostrar cómo las ligerezas de interpretaciones pueden llevar a errores graves que repercuten en detrimento de quienes se pretenden proteger con la Ley, por ejemplo:

El objetivo de la  Ley Contra la Usura es bajar las tasas de interés para proteger los derechos de propiedad y de posesión de las personas; pero uno de los resultados de la Ley es que las empresas de micro finanzas han dejado de ofrecer préstamos para adquisición de vivienda, porque la reducción de las tasas de interés en este rubro las ha aproximado a las tasas de interés que ofrecen los bancos;  esto no quiere decir que los demandantes de esos créditos han pasado a la banca, porque para los bancos no son sujetos de crédito. Seguramente  las empresas de micro finanzas otorgarán créditos para vivienda encubriéndolos como de consumo, en todo caso, el afectado es el demandante de crédito.

Y de seguir reprimiendo las tasas de interés a la baja, como lo pretende el BCR y los Diputados promotores de la reforma, la más probable es que saquen del mercado a las empresas de micro finanzas, consecuentemente, un buen sector de las micro, pequeñas y medianas empresas se quedarán sin financiamiento, otras acudirán a los prestamista informales, quienes si son usureros de verdad.

Reiteramos: esto no es una defensa de quienes cobran tasas de interés altas, sino de preservar al financiamiento para la micro, pequeña y mediana empresa, porque  no son sujetos de crédito en los bancos.

Valen algunas aclaraciones: No toda la cartera de préstamos de las asociaciones cooperativas, cajas de crédito, bancos de los trabajadores y el Banco Azteca son operaciones de micro crédito en los términos que define este concepto la Ley Contra la Usura en su artículo 5, una parte importante de esa cartera son préstamos de consumo, que al amparo del marco regulatorio actual se hacen pasar como micro crédito, lo cual les permite cobrar tasas de interés que no les corresponden.

  1. Las causas de las altas tasas de interés en los préstamos

La causa principal de las altas tasas de interés de los préstamos, son sin duda alguna, las reformas neoliberales a que fue sometido el sistema bancario nacional e internacional y la concentración del 80% de los depósitos en la banca local, el restante 20% lo captan las asociaciones cooperativas, las cajas de crédito y los bancos de los trabajadores, quienes principalmente otorgan préstamos de consumo.

Las empresas de micro finanzas obtienen los recursos para prestar en gran medida de fondos internacionales, principalmente de Europa a tasas del 8% o más sobre saldos, más los impuestos que les corresponden a esas entidades extranjeras porque no aceptan asumirlos como propios, mismos que se vuelven un gasto no deducible para el pago del impuesto sobre la renta para las empresas de micro finanzas; también obtienen recursos de la banca local, generalmente en condiciones más favorables que los obtenidos de esos fondos.

Las condiciones en que actuaba la banca comercial antes de las reformas neoliberales eran las siguientes: En el año de 1973 se creó la Junta Monetaria, entidad conformada por  los Ministros de Planificación, Economía, de Hacienda y el Presidente del Banco Central. Una de las funciones de esta entidad era el establecimiento de las tasas de interés y de los precios de otros servicios del sistema financiero; tratándose de tasas de interés de los préstamos la tasa establecida para cada tipo de producto era la máxima que podían cobrar los bancos, las tasas de interés de los depósitos eran las mínimas que podían pagar los bancos a sus depositantes. Esta institución desaparece con la llegada al poder del partido ARENA al ejecutivo y la función de asignar tasas de interés y demás precios del sistema financiero se trasladó a las empresas del sistema financiero.

Para la comprobación del cumplimiento de las disposiciones de la Junta Monetaria y del Banco Central de Reserva, el gobierno contaba con la función fiscalizadora de la Superintendencia del Sistema Financiero, la cual por una parte velaba porque los bancos y demás integrantes del Sistema Financiero cobrarán o pagaran a sus clientes las tasas de interés correspondientes y  los demás precios establecidos por la Junta Monetaria y que destinaran los fondos recibidos del Banco Central de Reserva para los fines que éste les proporcionaba.

Ahora, la realidad es diferente, el artículo 64 de la Ley de Bancos dice que esas empresas establezcan libremente las tasas de interés comisiones y recargos. Producto de este nuevo modelo económico surgieron en el sistema bancario los “cobros por comisiones”, generalmente injustificados, por ejemplo: la comisión por otorgamiento de créditos, la comisión por administración del crédito, etc.

Y la Superintendencia del Sistema Financiero ya no tiene facultades para proteger el interés de las personas que contratan con los bancos, ahora el enfoque de la supervisión de las empresas del sistema financiero pretende que estas funcionen de la manera más eficiente posible, para lo cual se establecieron indicadores financieros que deben cumplir, con el supuesto de que las empresas sanas y eficientes son capaces de competir y con ello beneficiar a los clientes del sistema financiero; lo cual es una falacia porque dichas empresas lo que hacen es concertar tasas de interés y precios para su beneficio particular.

Lo que ocurre en El Salvador con la banca y el resto de empresas del Sistema Financiero Nacional, no es más que el reflejo de lo que ha dispuesto el neoliberalismo en todo el sistema capitalista del Mundo. Por eso es que también los fondos que prestan dinero a las empresas de micro finanzas determinan libremente las tasas de interés y no asumen las responsabilidades tributarias que les corresponden según la legislación local.

  1. Propuestas para bajar las tasas de interés de los préstamos

En las condiciones actuales del mercado financiero, para obtener una baja sensible en las tasas de interés de los préstamos es indispensable romper el oligopolio en la captación de depósitos, para ello es necesario introducir reformas a la legislación vigente y promover la creación de otras leyes.

Actualmente existe una cantidad importante de empresas que hacen intermediación financiera que tiene interés en captar depósitos del público, pero los obstáculos para entrar al sistema financiero supervisado y el desorden legislativo son el principal desincentivo para ellas; otras prefieren seguir en la misma situación porque la laxitud de la legislación les permite captar depósitos del público sin contar con la autorización para ello y desde luego sin cumplir las reglas de las empresas financieras; y habrá otras que prefieren seguir como han estado secularmente, porque la legislación les permite operar con total libertad abusando de su clientela.

Con base a lo antes expuesto se proponen las siguientes medidas de orden legislativo, para facilitar la captación de depósitos del público:

a)   La Ley de Bancos Cooperativos debe permitir el acceso ordenado y progresivo al ámbito de competencia de la Superintendencia del Sistema Financiero y con ellos permitirles la captación de depósitos del público,  por medio de planes de regulación a las entidades integrantes que otorgan micro créditos.

b) Debe legislarse para distinguir entre cooperativas que capten  depósitos del público y las que captan sólo de sus socios, sean estas sociedades o asociaciones cooperativas. Para lograrlo habría que regular la calidad de socio de una cooperativa, para evitar lo que se conoce como fraude de ley, práctica que hasta hoy les permite a las cooperativas tener la fachada de miles de socios, cuando en realidad el control lo ejercen unas pocas personas; en este grupo se encuentra algunas cooperativas del Sistema FEDECREDITO , Cajas de Créditos y Bancos de los Trabajadores del Sistema FEDECACES

Además, la legislación debe distinguir en cuanto al cumplimiento de normas prudenciales entre aquellas cooperativas que hacen captación sólo de sus socios o también la hacen del público; también debe diferenciar la naturaleza jurídica de las cooperativas, en cuanto al cumplimiento de las referidas normas, porque no es recomendable imponer regulaciones propias de las entidades de interés social (asociaciones cooperativas) a las entidades de interés lucrativo (sociedades cooperativas), como ocurre con la actual Ley de Bancos Cooperativos y Sociedades de Ahorro y Crédito, siendo ésta una de las causas más importantes que desincentivan a algunas entidades a someterse al ámbito de competencia de la Superintendencia del Sistema Financiero.

Sin duda el romper con el oligopolio de la captación de depósitos del público no es suficiente para resolver el problema, porque  las empresas privadas en su dimensión capitalista tienen interés de lucro, es su naturaleza, pero si se les pude exigir que hagan función social en el marco de la Constitución de la República que establece el parámetro de “la propiedad en función social”, por lo tanto se les debe regular para que no hagan especulación con los sectores económicos como la micro finanzas, que deben cumplir una función social, esto debe aplicar a la banca y a las empresas que conforman el tejido de las micro finanzas. En tal sentido además, para fomentar el desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa, es necesaria la intervención del Estado, así, entidades como el Banco de Desarrollo de El Salvador (BANDESAL), el Banco de Fomento Agropecuario, el Banco Hipotecario, el Fondo Social de la Vivienda, deben financiar (fondear) a las empresas de micro finanzas, ese financiamiento  debe implicar la regulación de tasas de interés, como lo hizo el Banco Central de Reserva en el pasado, otorgando líneas de crédito a tasas preferenciales, a las cuales se les ponía un límite a la tasa de interés para el banco comercial otorgante.

El obstáculo que se tiene que salvar, para que el Estado asuma el rol que le corresponde en el mercado de las micro finanzas, es romper con el modelo neoliberal aplicado a ese mercado por parte del Estado, pues en el pasado reciente y actualmente,  el BANDESAL (antes BMI), trata a las empresas de micro finanzas de igual forma que a los bancos comerciales, lo cual les impide a dichas empresas tener acceso a las pocas líneas de crédito que se ofrecen, es más los fondos más importantes que canaliza BANDESAL, lo hace a través de la banca privada, lo cual nos parece un absurdo neoliberal, en un país como El Salvador.

Otro obstáculo de la política estatal es la Superintendencia del Sistema Financiero, entidad que en el marco histórico del modelo neoliberal existente, sus regulaciones le exigen a la fecha para efectos de provisión por riesgos (reservas de saneamiento), que trate al micro crédito como si fuese préstamo de consumo, es decir, ignorado que existe el mercado de  micro finanzas, el cual debe tener una función social en corresponsabilidad con el Estado.

Solo queda recomendar que la actividad privada, que hace función social, como las empresas ALBA, se decidan a apoyar al mercado de micro finanzas (fondear), porque han demostrado que se pueden otorgar préstamos a tasas de interés bajas, como lo han hecho con el sector agropecuario, para esto sin duda no sólo la Súper Intendencia del Sistema Financiero debe crear las normas adecuadas, sino que además al Banco Central de Reserva debe de asignársele de nuevo la capacidad de implementar una política de crédito estatal, restableciéndole legalmente el poder implementar la política de totes de cartera y regulación de la tasa de interés para los sectores que requieren ser atendidos en una visión de función social y de desarrollo.

  1. Los defectos de la Ley Contra la Usura

Todo lo antes dicho no debe entenderse como una negación a reformas la Ley Contra la Usura, pero resulta un error pretender que con esta Ley se van a corregir los defectos del mercado financiero que provocan altas tasas de interés en los préstamos, llegando a niveles de usura. No debemos olvidar que el Sistema Financiero dominante en el país tiene una organización oligopólica dominante y, por lo tanto, no se puede hablar en este sector de libre competencia, ésta debe ser regulada por el Estado en función social y en la búsqueda por el desarrollo del país.

La Ley Contra la Usura es necesaria para evitar que el carácter oligopólico de la competencia de este sector deje de ser nocivo al desarrollo del 95% de las empresas privadas del  país, así también para buscar darle transparencia al mercado financiero, teniendo como un objetivo atender financieramente de manera adecuada o no especulativa, a la micro, pequeña y mediana empresa; lo primero porque el establecimiento de un promedio de tasas de interés que sea representativo del mercado impide que algunos agentes económicos las manipulen; y lo segundo porque puede permitir que los usuario de los créditos tengan conocimiento de cuanto es lo máximo que les pueden cobrar por determinados préstamos. Para que esto ocurra es necesario corregir los defectos que tiene esta Ley, los cuales comentamos a continuación:

a) Es un defecto de la Ley calcular un promedio que se aplica por igual a los diferentes agentes económicos que prestan dinero, porque no todos tienen los mismos costos de fondeo y la misma tecnología crediticia. Esto está permitiendo que los bancos por tener costos de fondeo más bajos que otras entidades tomen ventaja respecto de otros competidores.

Lo dicho es fácil de constatar, pues con la vigencia  de la Ley Contra la Usura, los bancos no han sufrido ningún cambio en su estructura de ingresos, en cambio el  sector de micro finanzas si se ha visto afectado; los datos siguientes son ilustrativos:  Esta Ley  entró en vigencia el 01 de agosto de 2013 y si comparamos el rendimiento que tenían esas cartera al 31 de diciembre de 2012 (antes de su vigencia) que fue de 10.95% y con el rendimiento después de su vigencia (al 30 de septiembre de 2014), el cual fue 11.15%, nos damos cuenta que los bancos en lugar de disminuir sus beneficios los han aumentado.  En cambio las empresas de micro finanzas sí han sufrido una disminución en el rendimiento de cartera, para el caso, en 2009, antes de la vigencia de la Ley, tenía un rendimiento del 34.80% en cambio en el 2013 cerraron con un rendimiento  del 30.80%, es decir, una disminución de 4 puntos porcentuales.

b) Otro defecto de la Ley, es el establecimiento de la tasa efectiva como indicador de la tasa máxima que se puede cobrar. Según las Normas Técnicas para la Aplicación de la Ley Contra la Usura, emitidas por el Banco Central de Reserva,  la tasa efectiva se debe calcular con base en la Norma NPB4-46 emitida por la Superintendencia del Sistema Financiero, según la cual: “la tasa efectiva es aquella tasa que permite igualar el valor actual de todas las cuotas y demás pagos que serán efectuados por el cliente con el monto que efectivamente recibirá en préstamo. El cálculo se hará tomando en cuenta la totalidad de los cargos que el banco cobrará al cliente incluido los cargos por cuenta de terceros obligatorios al financiamiento de acuerdo a los modelos de contrato depositados en la Superintendencia, excepto los gastos notariales, el pago de impuesto, tasas y contribuciones, incorporando el plazo y modalidades para redimir la obligación y expresándola en términos porcentuales sobre el principal”.

Dicho de otro modo, se trata de calcular la Tasa Interna de Retorno (TIR). Es una medición que se utiliza para tomar decisiones sobre inversiones o proyectos, principalmente de mediano y largo plazo.

Considerando lo anterior, esta medición no se puede considera como un factor de transparencia,  porque para el deudor común, principalmente los usuarios de préstamos de consumo y los pequeños, medianos y micro empresarios, esta medición no representa ningún aporte en su beneficio; es más, resulta en un dato de mayor confusión. Un deudor, no está tomando decisiones de inversión, ni tiene diferentes opciones, como pagar anticipado su préstamo o dejar de pagar una o varias cuotas, que son variables consideradas en la forma de cálculo de la TIR,  porque si el deudor no paga caerá en mora y tendrá consecuencias inconvenientes.

Supuestamente  lo que han pretendido las autoridades del Sistema Financiero, es por una parte, que el deudor conozca sus costos financieros, que en definitiva sería los ingresos del acreedor, lo cual no es cierto, porque hay pagos a terceros que no son en beneficio del acreedor, como los importes por seguros, el valúo de la propiedad dada en garantía, etc. Demostrar lo anterior resulta sumamente fácil, solo basta conocer los rendimientos de la cartera de préstamos de los bancos (que para fines prácticos es la tasa efectiva) y nos damos cuenta que son bastante menores a la tasa máxima permitida para los préstamos para adquisición de vivienda, que por sí, son los préstamos con menor tasa de interés.

En los tres cálculos que ha hecho el BCR de las tasas máximas, la tasa efectiva para los préstamos para adquisición de vivienda han sido las siguientes: 16.60%, 15.47% y 15.40%; y los rendimientos de la cartera de préstamos de los bancos desde que inició la vigencia de la Ley Contra la Usura han sido los siguientes: Septiembre 2013 11.29%, diciembre 2013 11.06%, marzo 2014 11.16%, junio 2014 11.17% y septiembre 2014 11.15%. Como se comprenderá, las tasas máximas efectivas establecidas por el BCR no son representativas de los ingresos financieros de los bancos, como tampoco lo son de los costos financieros de los deudores. Esas tasas efectivas, son sólo un factor de confusión. Si la tasa efectiva establecida por el BCR tuviera algún sentido, los rendimientos de la cartera de préstamos de los bancos serían muy superiores a la menor tasa máxima, pero no es así.

Resulta extraño que sólo la Ley Contra la Usura establezca la tasa efectiva como requisito de contratación, pues otros cuerpos legales como la Ley de Banco, la Ley de Bancos Cooperativos y la Ley de Protección al Consumidor, la consideran como un dato adicional que se debe entregar al deudor.

c) La ausencia de mecanismos de control permite que se reporten al BCR como micro créditos carteras de préstamos que no se otorgan con la tecnología crediticia establecida en la Ley, lo cual favorece a quienes otorgan préstamos para otros destinos encubriéndolos como micro créditos y perjudica a las empresas que se otorgan micro crédito, porque los créditos para otros destinos tienen tasas más bajas.

d)   Acepta información de sujetos ajenos a la intermediación financiera para que el BCR calcule las tasas máxima, sin establecer controles que le garanticen la calidad de la información, situación que según palabras de los funcionarios de esta entidad está afectado el cálculo de las tasas máximas.

e) El régimen sancionatorio de la Ley no es un disuasivo para el incumplimiento de la misma, principalmente por parte de sujetos que actúan en la informalidad o que no hacen intermediación financiera.

f) No se consideró que las empresas del sistema financiero regulado por ley contratan con tasas de interés que tienen un diferencial variable.

5. Propuestas de reformas a la Ley Contra la Usura

Para mejorar la Ley Contra la Usura, que de hecho es necesario hacerlo, se debe  retomar en parte la propuesta original que preparó la Comisión Financiera del FMLN, en la cual se incluía la separación del cálculo de la tasa máxima por sectores, la tasa máxima determinada era en base a promedios ponderados de tasa nominal y el régimen sancionatorio era lo suficientemente fuerte para disuadir el incumplimiento de la Ley.

A continuación se comentan de forma breve los temas que deberían considerarse en una eventual reforma a la Ley Contra la Usura:

a) Establecer el cálculo de la tasa máxima por productos con base a promedios considerando los promedios de la cartera de préstamos versus los ingresos que genera esa cartera, en los  últimos seis meses, este cálculo debe hacerse con base a la información de los estados financiero para evitar que se altere la información. Cuando se trate de entidades que no forman parte del sistema financiero regulado, para garantizar la fidelidad de la información deben requerirse certificaciones emitidas por auditores inscritos en la Superintendencia del Sistema Financiero.

b) Debe considerarse un factor de corrección del promedio obtenido, por las fluctuaciones de la tasa de interés en los últimos seis meses y por las fluctuaciones del costo de fondeo; este factor de corrección debe ser diferenciado por entidades que captan depósitos de las que no captan. El promedio obtenido multiplicado por el factor de corrección debe ser la tasa máxima nominal

c) Sustituir la tasa efectiva como indicador de la tasa máxima por la tasa nominal, porque de este modo los usuarios de créditos si podrán darse cuenta de que no les cobren más de lo permitido y porque el problema de las comisiones sobre préstamos quedó resuelto en la Ley de Protección al Consumidor, causa fundamental por la que se han establecido las tasas efectivas;

d)   Mejorar el régimen sancionatorio de tal suerte que sea un desestimulo para el acreedor que cobre en exceso y un beneficio para el deudor, a este último hay que beneficiarlo más allá de que se le cobre con  base a la ley, sino que se le repare el daño causado por los trámites de la denuncia. Cuando la sanción es leve, el infractor prefiere jugarse el riesgo de ser sancionado, porque el incumplimiento de la ley es un beneficio mayor que le permite superar con creces la sanción.

Por último, para que el microcrédito no sea un obstáculo al desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa, el Estado debe fondear a las empresas de micro finanzas y establecerles topes de cartera y regularles la tasa de interés. Igual la política de topes de cartera y límites en la tasa de interés se debe aplicar a la banca privada, es fundamental no sólo para atender este inmenso universo de empresas, sino para financiar el sector real de la economía y evitar que la banca privada por un lado mantenga una liquidez mayor a los 3,000 millones de dólares y más del 50% de su cartera de crédito esté orientada al consumo y la compraventa de viviendas, igual la alta concentración de esta cartera privada en un crédito corporativo. Lo anterior con el objetivo que la panca privada financie el sector real de la economía a nivel de todas las empresas, pequeñas, medianas, grandes, corporativas, etc., y deje su carácter fundamentalmente rentista.