Estructuras bajas de salarios generan bajas pensiones

Lic. José Luis Magaña

Lic. José Luis Magaña

Entrevista al joven economista,  José Luis Magaña, sobre el sistema de pensiones en El Salvador y sus repercusiones en la calidad de vida de las personas jubiladas. El Lic. Magaña manifiesta que el sistema de pensiones genera bajas expectativas de retorno a futuro y que existe poca cobertura, actualmente sólo una de cada tres personas de las que deberían de tener pensiones la está recibiendo y sólo una de cada cuatro, que debería estar cotizando para tener una pensión, lo está haciendo.

¿Qué opina sobre el actual sistema de pensiones?

Para hablar del sistema de pensiones es necesario, primero quizás, comprender qué son las pensiones, un abordaje un poco teórico. Las pensiones no son más que un salario diferido que se devengará luego de la vida laboral del trabajador. Qué pasa con  hacer está distinción, al hacer esta distinción se puede decir entonces que las pensiones son parte del valor de la fuerza de trabajo, y la lucha sobre la determinación de un sistema de pensiones está entonces intrigado en la lucha social sobre la determinación del valor de la fuerza de trabajo, qué quiere decir esto, y aquí viene una diferenciación u poco metodológica. En economía, generalmente se te dice que es científica que todo se da a partir de leyes, sin embargo, la economía debe entenderse en un proceso de que es una formación de subjetividades políticas porque de acuerdo a la posición donde está el economista,  lo que le interesa al economista, así es lo que investigará y las conclusiones a las que llegará e incluso la metodología que va a utilizar.

Si el economista no reconoce que su análisis tiene de raíz una subjetividad política, entonces todo su análisis por muy científico que parezca por muchas conclusiones matemáticas a las que llegue no dejará de ser meramente ideológico y no alcanzará el carácter científico  porque está sesgado.

En este sentido, no es lo mismo tratar el tema de las pensiones desde el punto de vista de los trabajadores, las AFP o de la viabilidad del Estado, las conclusiones en cada uno van a diferir.

Precisamente, necesitamos identificar cuál será nuestro  abordaje en el tema de las pensiones, si lo vemos desde las AFP podemos decir que es un negocio de corto plazo que a largo plazo no es viable aunque en el corto plazo es de gran rentabilidad. Según el BCR, en los últimos años la rentabilidad de las empresas  como tal ha sido han sido superior al 100% de su capital social, sin embargo, la rentabilidad de los fondos de pensiones no supera el 5% nominal e incluso en términos reales (corregidos por la inflación) llega en algunos años a ser negativos, es decir que el valor del dinero ahorrado en los fondos de pensiones va disminuyendo cada vez más. Qué pasa,  las AFP pueden venir y estar haciendo este negocio del cual están obteniendo grandes ganancias y cuando vean la inviabilidad del pago de las pensiones, vender las acciones que tiene, y todos los fondos quedan desprotegidos en el mercado financiero a la espera de qué capital especulativo va a caerle a ese fondo de pensiones.

Por otro lado, si lo vemos desde el lado del Estado, tenemos un sistema de pensiones que fue utilizado para ampliar la órbita de acumulación del capital y despojar  a los trabajadores de un gran valor de su fuerza de trabajo, porque el salario diferido pasa a manos privadas, y por tanto una porción del valor de la fuerza del trabajo además  de la exportación común del capitalismo se vuelve ahora en un fondo de acumulación de rentabilidad, pero sobre todo, un  fondo de apalancamiento para la especulación financiera.

Al Estado le toca subsidiar esa valorización especulativa del capital financiero a partir del endeudamiento, porque con  la reforma de pensiones se le despoja al Estado de la capacidad de captar estos fondos de cotizantes pero se le deja la obligación de pagar a los jubilados que ya habían cumplido su tiempo laboral, entonces en el sistema de reparto el Estado  conseguía fondos de los ocupados y lo trasladaba a los jubilados, esa fuente de financiamiento se cortó porque con la reforma los cotizantes van al sistema privado pero el Estado se queda con la obligación de pagarle a los jubilados, pero sin los fondos de los nuevos cotizantes, entonces al Estado le ha tocado endeudarse para pagar esta obligación, y es una deuda que está siendo comprada con la misma reforma por los fondos de pensiones, es decir, que al final de cuenta  las cotizaciones de los empleados a las AFP están siendo ocupados para comprar bonos de deuda pública para pagar a los jubilados, es decir,  que está funcionando el mismo sistema de reparto que estaba antes pero ahora se queda con una comisión las AFP, y las corredoras de bolsa,  entonces se genera todo un sistema de negocio.

Desde  el lado de los trabajadores, siendo la pensión un salario diferido, y por tanto, una lucha en términos del valor de la fuerza de trabajo, el sistema de pensiones deja de ser una cosa de señores técnicos de corbata que se reúnen en salas con aire acondicionado,  y que dicen que el sistema de pensiones no tiene viabilidad por ser una variable que entra en un marco general, entonces la fuerza de trabajo se vuelve una variable exógena que debe ser determinada a través de un marco de lucha  política que es la negociación que existe o debería existir entre empresarios y trabajadores, en cuanto a la conformación del salario, y las pensiones son parte de ese salario que se debe definir.

¿Qué dificultades tienen los jóvenes con el actual sistema de pensiones?

Los problemas se podrían diferenciar en dos vías, primero, el sistema de pensiones genera muy pocas expectativas de retorno a futuro. Los jóvenes que están en este sistema están en la lucha del valor de la fuerza de trabajo. Actualmente existe muy poca organización  principalmente de jóvenes, en cuanto a la exigencia de sus derechos laborales. Además la mayoría de  los que trabajan están en sectores donde la organización sindical está limitada.

Por otro lado, tenemos  la baja cobertura que tiene el sistema de pensiones, actualmente sólo una de cada tres personas de las que deberían de tener pensiones la está recibiendo y sólo una de cada cuatro que debería estar cotizando para tener una pensión lo está haciendo. Esto dice que las pensiones en un futuro serán peor porque habrá una masa de trabajadores que se jubilarán y los que están ocupados cada vez son menos.

¿Qué opina sobre los salarios y qué repercusiones tiene en las pensiones?

El sistema de pensiones te amarra a lo que has aportado al sistema de pensiones, por tanto, una estructura de salarios bajísimos, como la que tenemos actualmente, te dará una estructura de pensión bajísima, es decir, que los jóvenes y la población en general que ahora están recibiendo salarios bajos van a tener una pensión baja. Si vemos que los salarios medios no cubren la canasta básica ampliada, a largo plazo el valor que recibirán en su pensión no le permitirá vivir dignamente.

¿Cómo ve la propuesta que plantea ADESES en relación a las pensiones?

Tiene muchas ventajas, la primera es que se reconoce como una propuesta a lado de los trabajadores y es realista.

Además reconoce la inviabilidad de mantener el sistema actual con todos los costes estatales, financieros y sociales  que tiene, porque reconocerse como una propuesta abordada  de lado de los trabajadores tiene la capacidad de reconocer que la pugna de las pensiones es una pugna por el valor de las fuerza de trabajo.  Eso permite abordar el tema de las pensiones desde una óptica del desarrollo social de los trabajadores, tanto para los ocupados como para los jubilados, además pone en la mesa otro punto importante y es que al final de cuenta hablar de una reforma de pensiones pasa necesariamente por hablar de una reforma en el mercado de trabajo como tal, porque el funcionamiento del sistema de pensiones es un reflejo del mercado de trabajo. Incluye reforma salarial, condiciones laborales, controles a las empresas transnacionales, incluso el tema de política fiscal, esta propuesta aborda esto.

También, la propuesta está basada en indicadores financieros de sostenibilidad y con parámetros que sí pueden llegar a ser viables, aunque como toda pugna política va  a crear un proceso de conflictividad, sobre todo porque es una propuesta a lado de los trabajadores, se encontrará con una envestida del gran capital que sin duda tiene sus herramientas (manipulación) para evitar cualquier situación que le afecte sus intereses.