El socialismo en Cuba se proyecta hacia etapas superiores a partir del VII Congreso del Partido Comunista

revolución Cubana

Los países latinoamericanos se han caracterizado por tener procesos revolucionarios marcados en contra del autoritarismo militar, que abandera intereses del imperialismo norteamericano y las burguesías criollas, para la construcción de un proceso de transición hacia el Socialismo. Un caso particular, es la lucha que se concretó con la revolución cubana que triunfó en 1959, a partir de ahí se inició un proceso de construcción del socialismo a favor del pueblo.

La lucha no fue fácil, sin embargo, los deseos de liberarse del sistema imperialista opresor fueron determinantes para impulsar el proceso; cabe mencionar que, dicha motivación se incrementó luego del suicidio de Eduardo Chibás del Partido Ortodoxo, quien había triunfado en las elecciones de 1952, este hecho ocasionó un vacío político que fue aprovechado por  Fulgencio Batista, quien tomó el poder y para agradar a Estados Unidos manifestó una línea anticomunista mientras aumentaba la represión política contra la izquierda. Al ver la represión que se estaba haciendo contra el pueblo, Fidel Castro organizó el 26 de julio de 1953, el asalto al cuartel de Moncada, en Santiago de Cuba, la segunda guarnición militar del país, una acción que fue el inicio de la insurrección popular para derrotar a la dictadura, pero su fracaso reforzó momentáneamente al régimen. El aumento de la represión aisló a Batista, que en 1954 fue designado presidente tras unas elecciones sin competencia, que distendieron la vida política, gracias, entre otras cosas, a la liberación de Castro y su partida al exilio[1]. Mientras estuvo exiliado en México, Fidel continuó trabajando en el proceso revolucionario, y logró crear una guerrilla rural en la zona más apartada de Cuba: Sierra Maestra, con la cual se logró derrotar al ejército batistiano títere del imperialismo americano.

A finales de 1956, Fidel Castro llegó clandestinamente a Cuba con un contingente de ochenta y dos hombres (el «Grupo 26 de julio») a bordo del yate Gramma, , siendo casi inmediatamente diezmadas sus fuerzas en un enfrentamiento con el ejército de Batista: sólo doce guerrilleros sobrevivieron. Dos años después, sin embargo, sus bases en la Sierra Maestra eran lo suficientemente sólidas y sus efectivos lo bastante nutridos como para llevar a cabo con éxito la ocupación de Santiago (1958). Desde allí Fidel Castro lanzó la ofensiva que recorrió la isla de este a oeste, secundado por sus colaboradores, entre los que figuraban Camilo Cienfuegos, su hermano Raúl Castro y el Che Guevara[2].

Luego de varios enfrentamientos de los revolucionarios en contra del autoritarismo, en agosto de 1958 se comenzó la ofensiva final y el 1 de enero de 1959 el pueblo pudo celebrar el triunfo de la revolución antiimperialista cuando se tomaron La Habana. La derrota del ejército militar por parte de la guerrilla sentó las bases para destruir el estado burgués que había imperado en Cuba por mucho tiempo.

Cuando se instaló el nuevo gobierno revolucionario se inició el desmantelamiento del sistema político neocolonial, se disolvieron los cuerpos represivos y se garantizó a los ciudadanos, por primera vez en largos años, el ejercicio pleno de sus derechos. La administración pública fue saneada y se confiscaron los bienes malversados. De esta manera se erradicó esa tan funesta práctica de la vida republicana. Además, los criminales de guerra batistianos fueron juzgados y sancionados, se barrió a la corrompida dirección del movimiento obrero y se disolvieron los partidos políticos que habían servido a la tiranía[3].

Por otro lado, el gobierno se enfocó en desprivatizar bienes y servicios que antes habían estado en manos de las empresas privadas. Otro aspecto fundamental que se dio en Cuba fue la aprobación de la Ley de Reforma Agraria, el 17 de mayo de 1959, la cual eliminaba el latifundio al nacionalizar todas las propiedades de más de 420 hectáreas de extensión, y entregaba la propiedad de la tierra a decenas de miles de campesinos, arrendatarios y precaristas.

La Ley de Reforma Agraria tocó puntos sensibles del capitalismo y las respuestas airadas a dicha medida no se hicieron esperar, es así que EE.UU. y los afectados por dicha ley adoptaron una política de hostigamiento sistemático contra Cuba y a través de la prensa incitaban a movimientos contrarrevolucionarios con el propósito de desestabilizar el país. En respuesta a esos movimientos se crearon las Milicias Nacionales Revolucionarias y los Comités de Defensa de la Revolución, organizaciones que, junto a la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación de Jóvenes Rebeldes y otras constituidas con posterioridad, posibilitaron una participación más amplia del pueblo en la defensa de la revolución.

Las presiones por parte de los EE.UU. no se hicieron esperar ante la resistencia del gobierno revolucionario por mantener el poder que conquistó, es así que impulsó medidas encaminadas a desestabilizar la economía cubana y a aislar el país del resto de la comunidad internacional.  Sin embargo, la revolución responde con una política exterior que amplía las relaciones y establece convenios con otros países -incluidos los socialistas- en una prueba de su firme decisión de romper la tradicional dependencia comercial con Estados Unidos. En julio de 1960, tras conocer la supresión de la cuota azucarera cubana por el gobierno de Washington, Fidel Castro anunció la nacionalización de todas las propiedades norteamericanas en la Isla. A esta medida seguiría, pocos meses después, la decisión de nacionalizar las empresas de la burguesía cubana que, definitivamente alineada junto a Estados Unidos y los sectores oligárquicos, se había entregado a sistemáticas maniobras de descapitalización y sabotaje económico.

Las agresiones norteamericanas no se limitaron al terreno de la economía, y mientras fomentaban la creación de organizaciones y bandas contrarrevolucionarias de alzados en distintas regiones del país, a las que suministraba armamento y otros abastecimientos, la administración Eisenhower -que rompe relaciones con Cuba en enero de 1961- había iniciado la preparación de una brigada mercenaria con el propósito de invadir la isla[4].

La invasión a la isla cubana se inició el 17 de abril por la zona de Playa Girón, tras un bombardeo sorpresivo a las bases aéreas cubanas. No obstante el pueblo cubano derrotó a la brigada de ataque que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) había tardado meses en adiestrar en Guatemala. No obstante de esta histórica derrota, Estados Unidos continuó con su propósito de derrotar a la revolución cubana. En el sepelio de las víctimas de este ataque, Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la revolución, algo que se percibía ya a partir de las medidas tomadas en los meses finales de 1960.

A pesar de todos los obstáculos que Cuba ha enfrentado por anteponerse al sistema capitalista y trastocar los intereses del imperialismo estadounidense, se ha mantenido firme en su compromiso de servir al pueblo el cual goza de salud, vivienda, educación, alimentación y muchos beneficios más si se compara con los gobiernos donde impera el sistema capitalista, como en el caso de El Salvador en el cual domina un modelo de concentración de la riqueza en detrimento de las condiciones de vida de la población.

Actualmente, Cuba se encuentra en un proceso que busca avanzar hacia otro nivel que le permita seguir teniendo un modelo exitoso y mantener el socialismo, es así que en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, reunido entre los días 16 al 19 de abril de 2016 en La Habana, se analizó y aprobó una serie de documentos que buscan  generar una estrategia de país, entre estos documentos están:  El Proyecto de conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista; y, el Proyecto Plan Nacional de desarrollo económico y social hasta 2030: Propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos; a continuación se extraen unos párrafos del documento concernientes a la visión y ejes estratégicos en los que se debe centrar el Gobierno.

La visión de la nación para 2030, entendida como el estado que se desea alcanzar, se define como soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible. En ella se sintetizan las aspiraciones que han caracterizado la lucha por la plena emancipación y unidad de la nación a lo largo de nuestra historia (cubana) y que han sido refrendadas por la mayoría de nuestro pueblo en cada uno de los procesos democráticos y de participación popular desarrollados a lo largo del período revolucionario.

Esta visión de la nación tiene implícita la necesidad de estructurar un enfoque de desarrollo capaz de enfrentar, al mismo tiempo, los principales problemas y dificultades que exhibe la sociedad cubana en los ámbitos político, ideológico, institucional, social, económico, demográfico, cultural, tecnológico y ambiental; y los retos que depara el futuro, asociados a una situación internacional —política, financiera y comercial—, muy compleja y a los constantes cambios en términos tecnológicos y climáticos.

En cuanto a los ejes estratégicos que se pretende impulsar,  a partir de la visión de la nación definida, se establecen seis ejes estratégicos, íntimamente imbricados y sistémicamente diseñados, que deben articular la propuesta de desarrollo económico y social hasta 2030 y contribuir desde su área de influencia a la consecución de ese propósito a largo plazo.

Los seis ejes son: gobierno eficaz y socialista e integración social; transformación productiva e inserción internacional; infraestructura; potencial humano, ciencia, tecnología e innovación; recursos naturales y medio ambiente; y desarrollo humano, justicia y equidad.

Los  ejes mencionados conforman el núcleo de la definición general de la propuesta de desarrollo económico y social, al ser los portadores del contenido cualitativo de las transformaciones que demanda la situación actual para alcanzar las metas propuestas. En tal sentido, constituyen las fuerzas motrices que permiten estructurar y concretar la estrategia de desarrollo y en consecuencia alcanzar la visión de la nación propuesta.

A partir de los proyectos presentados en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, se puede concluir la voluntad del Partido Comunista de mantener vivo y pasar a etapas superiores  del sistema socialista cubano, esto a pesar de estar conscientes de las futuras adversidades que puedan suscitarse, luego del  parcial desbloqueo, que Barack Obama acordó con Cuba; queda claro que la lucha anti-imperialista continuará y se hará más fuerte cuando el consumismo, las empresas e instituciones del imperialismo americano, continúen la política (de los últimos 56 años) de tratar  de penetrar ideológicamente y económicamente al pueblo de Cuba y a sus instituciones para desestabilizar y hasta destruir el sistema socialista de dicho país, lo cual requerirá cada día una mayor fortaleza ideológica y política del socialismo en el pueblo de Cuba y su partido comunista.

[1] http://mihistoriauniversal.com/edad-contemporanea/revolucion-cubana/

[2] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/castro_fidel.htm

[3] http://www.cubagob.cu/otras_info/historia/revolucion.htm

[4] Ibíd.