El Sistema Financiero Mundial desde diferentes ópticas y la interrogante de su crisis inminente o no: El Brexit

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Este artículo contiene tres partes, dos son opiniones tomadas de las fuentes que se especifican, la primera es una clara visión de los análisis típicos de corto plazo, que ignoran las crisis subyacentes del sistema financiero mundial, todo a partir de los posibles impactos de la decisión que ha tomado el Reino Unido de abandonar la Unión Europea. La segunda parte hace un análisis más estructural de los Bancos Europeos, recordando la crisis del 2008, y sus problemas no sólo relacionados con la salida del Reino Unido, sino con la situación de insolvencia y crisis que vienen presentando los bancos en Italia, Alemania y España; la casa calificadora Fitch menciona la situación posible igualmente en países como Irlanda, Malta, Luxemburgo y Francia. A estas dos aproximaciones le agregamos al final nuestro análisis sobre la situación de la deuda a nivel mundial y el problema de la creación de valores basura en el mercado financiero intencional.
Al combinar estas tres formas de ver el problema se puede concluir un posible colapso en el sistema financiero mundial, dado el alto nivel de contagio del Deutsche Banca, la Banca Italiana, los 25 principales holding de los Bancos (principalmente norteamericanos) que son responsables de valores basura equivalentes a 3.9 veces la producción mundial anual, situación que demuestra su mayor gravedad cuando combinamos esta cifra de derivados de 288.3 billones de dólares, como parte de una deuda total de derivados por 492.9 billones de dólares, a diciembre de 2015, que equivale a 6.7 veces el PIB mundial; sin duda, aunque algunos evalúen con el tema el brexit, pareciera que puede ser asimilado en el marco del corto y mediano plazo, en el contexto de los clásicos análisis de los movimientos de los mercados financieros, si podría ser una chispa más en la profunda crisis del sistema financiero, por el problema de las deudas soberanas, las deudas de las empresas y los hogares, en las cuatro grandes economías del mundo, como la de EE.UU, Europa, Inglaterra y Japón, con la grave situación en los bancos llamados “muy grandes para fallar” por sus altos niveles de contagio a nivel mundial. Por último, destacar que en este contexto el dólar sigue siendo visto en el corto plazo como el refugio financiero, aunque estructuralmente como se demuestra en la tercera parte del presente artículo, el proceso estructural de pérdida de confianza en esta moneda, que en el corto plazo tiende a apreciarse más, lo cual es totalmente negativo para la economía salvadoreña dolarizada.
Es importante que los responsables de dirigir la economía salvadoreña se enteren del comportamiento del mercado financiero mundial, y salgan de una visión provinciana, de estar básicamente preocupados por los problemas de caja de la hacienda pública, esto igual para los voceros de la derecha, que parecen vivir en un rancho perdido en las montañas del amazonas y no se han dado cuenta que están en un país, que por estar dolarizado, por su equivocada e irresponsable decisión, el país está sujeto a estas crisis financieras, con altos riesgos, al no contar con divisas internacionales netas reales para enfrentar cualquier choque externo, y que tienen en constante riesgo los ahorros de las personas naturales y jurídicas del sistema bancario, por estar directamente expuestas a estos choques externos, su cantaleta de un pacto fiscal debería ser clara, “paguemos los impuestos y resolvamos la crisis financiera de la hacienda pública”, invirtamos en El Salvador y dejemos de estar sacando los miles de millones de dólares para invertirlos en el extranjero, realmente dan ganas de llorar cuando se sigue escuchando a la derecha de este país, hablar en una ignorancia total de la situación que vive El Salvador, por sus errores cometidos en cuanto a política económica en el área financiera y fiscal.
Parte I
¿Está el sector bancario a las puertas de una nueva crisis sistémica?
Tomado de finanzas.com, publicada el 12/07/2016 .

La decisión de que el Reino Unido abandone la Unión Europea surgida de las urnas ha tenido como consecuencia una enorme volatilidad en los mercados, con una acusada merma de rentabilidad de los activos de riesgo, y más especialmente los del sector financiero. Nos hemos tomado el tiempo necesario para tener una perspectiva que permita sacar las primeras conclusiones referentes a los efectos y los posibles cambios. Aprovechamos esta ocasión para recordar cómo nos habíamos preparado para esta posibilidad.

¿Cuáles son las consecuencias para los mercados y el sector financiero?
Todavía resulta difícil captar los efectos de este resultado en su globalidad, pero en la fase actual, se pueden identificar dos consecuencias:

1. A nivel político: un aumento de la incertidumbre, no solo en el Reino Unido, sino también en Europa, cuya lógica de construcción se cuestiona, provocando un incremento de las primas de riesgo para todas las clases de activos;
2. A nivel macroeconómico: reducción del crecimiento previsto (que el BCE estima en un 0,5%) y acentuación de las presiones deflacionistas.

Las repercusiones inmediatas en los mercados son un aumento de la volatilidad y una bajada del precio de los activos de riesgo, en tanto que los tipos caen a nuevos mínimos. En nuestra opinión, los tipos se mantendrán bajos de forma duradera, debido a la suma de efectos de las diversas políticas monetarias.

El sector bancario ha sido el más afectado en los mercados de renta variable. Pensamos que esta corrección refleja una revisión a la baja de la rentabilidad de los bancos en un contexto macroeconómico menos favorable y de tendencia bajista de los tipos, más que la reaparición de una nueva crisis sistémica. Nuestros indicadores de riesgo sistémico se mantienen estables, lo cual resulta muy tranquilizador.

La situación de exceso de liquidez confirma que los riesgos de liquidez de los bancos son reducidos en la actualidad, tanto en los países del núcleo de la zona euro como en los países ajenos a la eurozona. Por tanto, todos los bancos británicos disponen de reservas de liquidez, en forma de efectivo depositado en el Banco de Inglaterra o de títulos que se pueden aportar en garantía, por valor de entre 100.000 y 200.000 millones de libras esterlinas cada uno. Por ello, es poco probable que asistamos a una nueva crisis de liquidez.

En cuanto a la solvencia, los bancos europeos abordan este nuevo periodo de incertidumbre con ratios de capitalización a sus niveles más altos de los últimos 8 años. Por lo tanto, tienen una elevada capacidad de absorber cualquier nuevo impacto futuro. Por último, recordemos que los bancos centrales europeos (BCE y Banco de Inglaterra) proporcionan liquidez en cantidades ilimitadas, y compran títulos en los mercados a través del plan de expansión cuantitativa del BCE. Por ello, se puede descartar cualquier tensión tanto de liquidez como de cotización en los segmentos de instrumentos de deuda cubiertos por dicho plan. La gran estabilidad de rendimiento o de diferencial de la deuda pública de los países periféricos y de las obligaciones privadas de buena calidad resulta tranquilizadora.

Por lo que a la rentabilidad de los bancos se refiere, las revisiones de las previsiones de resultados para 2017 y 2018 los sitúan entre el -5% y el -20%, según las proyecciones de analistas del lado vendedor. Las entidades más afectadas son, además de los bancos nacionales británicos, los bancos de países periféricos y los que tienen importantes actividades de mercado. Aunque todavía es pronto para evaluar la validez de estas proyecciones, la trayectoria nos parece bastante obvia. Esta disminución de la rentabilidad es fruto de la caída de los ingresos en un contexto de menor crecimiento, y por tanto de menores volúmenes de nuevos préstamos o de operaciones de mercado, mientras que el coste del riesgo parece llamado a aumentar ligeramente. A nuestro modo de ver, estos efectos no ponen en tela de juicio la solvencia de las grandes entidades financieras, pero su generación orgánica de capital probablemente se reduzca, al menos en ausencia de las medidas compensatorias adoptadas en su caso por algunas de ellas.

En los mercados, las primas de riesgo se han ampliado durante los dos días siguientes a la publicación del resultado de la consulta, 15 pbs los instrumentos de deuda bancaria senior, y 55 pbs los recursos propios bancarios de segunda categoría (véase el gráfico 4) o 65 pbs los instrumentos de capital adicional de nivel 1 (AT1). Desde el 28 de junio, todos los compartimentos se han contraído, de 10 pbs la deuda bancaria privilegiada a 25 pbs los de segunda categoría o 40 pbs los AT1.

¿Qué pasará en los próximos meses?
La incertidumbre política y macroeconómica probablemente empuje al Banco de Inglaterra a rebajar sus tipos 25 ó 50 puntos básicos este verano. También es muy probable que se materialice el lanzamiento de un nuevo plan de expansión cuantitativa por valor de 75.000 millones de libras en compras de deuda pública, y también de deuda con grado de inversión (igual que el BCE). La Reserva Federal estadounidense, por su parte, sin duda aplazará sus proyectos de subida de tipos.

El BCE podría adoptar nuevas medidas a partir de septiembre, prolongando otros 9 meses, es decir hasta el final de 2017, su plan de expansión cuantitativa en curso, y/o incrementando el ritmo de compras a 100.000 millones de euros al mes. El mercado también anticipa un nuevo recorte de tipos de la facilidad de depósito, aunque esa hipótesis no nos parece la más probable. La libra esterlina probablemente siga bajando, arrastrada por las previsiones de rebaja de tipos. El dólar podría seguir sirviendo de valor refugio. Los tipos largos podrían continuar bajando, hasta un -0,25% a -0,45% el Bund, del 1% al 1,4% el tipo a 10 años estadounidense, y un 0,8% el tipo a 10 años británico.

Los diferenciales de crédito deberían mantenerse dentro de un “rango”, con una alternancia de fases de ampliación y de contracción al vaivén de los anuncios políticos o de los datos políticos macroeconómicos que se vayan publicando, así como del apetito de los inversores por el riesgo o la liquidez. Durante los próximos meses, el crédito será fundamentalmente un producto de suscripción temporal.

En el mercado secundario, la liquidez ha sido bastante buena en conjunto, aunque la semana pasada los rangos de cotización han sido amplios. A diferencia del mes de febrero pasado, no hemos observado ventas motivadas por el pánico entre los inversores. Por el contrario, hay cuatro factores importantes que han sostenido el mercado del crédito:

• las compras de “shorts” por parte de fondos alternativos o de mesas de los bancos;
• las compras diarias de inversores asiáticos;
• muy altos niveles de liquidez entre los inversores;
• las compras del BCE en el compartimento Investment Grade.

Pensamos que desde un punto de vista “técnico”, el mercado del crédito goza de un apoyo importante, con inversores deseosos de encontrar soportes que ofrezcan una relación rendimiento/riesgo atractiva en un contexto de tipos bajos o negativos, mientras que los bancos centrales desempeñan su papel de “cortacorriente” eficaz en los picos de volatilidad.

Parte II
La banca europea ¿epicentro de la próxima crisis del verano?
Por Cristina Casillas, publicada el 06/07/2016

Los últimos veranos están siendo de infarto para los inversores. Hace ocho años empezó la crisis subprime que dio lugar a la actual crisis. En pleno verano de 2012 los hedge fund apostaron contra el euro y tuvo que salir Mario Draghi al rescate con la famosa frase “y será suficiente”. Los meses estivales de 2015 fueron de lo más movido por las dudas acerca de China y este verano de 2016 va por la misma tónica. La victoria del Brexit, los tipos en cero por parte del BCE han socavado aún más la credibilidad de los bancos europeos. En España se espera una nueva ola de fusiones y los presidentes de los principales grupos bancarios han reconocido que los tipos cero “les están matando”.
Y esto se está notando en los mercados. El boletín de Link Securities lo explica claro: “el lunes el principal protagonista de la sesión fue el sector bancario italiano. Por la mañana los inversores se desayunaron con un artículo del Financial Times en el que se advertía de la intención, luego desmentida por los interesados, del Gobierno italiano de desafiar las normas de la UE y utilizar fondos públicos para rescatar a los bancos italianos con problemas”. Y es que según las nuevas normas europeas deberán ser los accionistas, los bonistas y los grandes depositantes los que deberán afrontar el rescate de las entidades, impidiendo así que nuevamente sean los contribuyentes los que lo hagan. Independientemente de cómo se termine afrontando el tema, la realidad es que el sector bancario italiano, como también ocurre con el portugués, atraviesa por problemas, con niveles de “créditos malos” muy elevados (se habla de unos 360.000 millones de euros), lo que puede terminar convirtiéndose en una nueva crisis que afecte a la Zona Euro si no se ataja de forma expeditiva.
Felipe López-Gálvez, analista de SelfBank, explica que en esta práctica no está bien vista por la U.E., que prefiere que se realice un bail in a un bail out. Un bail out consiste en inyectar dinero público y un bail in, en que sean los actuales accionistas y bonistas de los bancos los que paguen los `platos rotos´. En el caso de Italia una inyección de dinero público sería muy mal vista, ya que es uno de los países más endeudados del mundo al tener una deuda sobre PIB de nada menos que el 132%.

Monte dei Paschi di Siena (MPS) se trata de uno de los mayores bancos de Italia y el que tiene, de largo, un mayor montante de activos tóxicos en balance. A cierre del primer trimestre, MPS tenía una exposición de más de 47.000 Mn€ a activos tóxicos, algo que clama al cielo teniendo en cuenta que la capitalización bursátil de la entidad no llega a los 1.000 Mn€. De esos 47.000 Mn€, 17.000 Mn€ préstamos de dudoso cobro y 27.000 Mn€ lo forman préstamos impagados, que han crecido casi un 10% respecto al año anterior.
A todo este problema de solvencia del sistema bancario italiano se une un contexto poco favorable para el sector en general. Con un Euribor en mínimos históricos, es difícil generar beneficios vía margen de intereses, prosigue el experto de SelfBank.

Además de estos ‘activos’, se estima que el banco tiene en su balance cerca de 22.000 millones de euros en deuda pública de Italia, considerada grado de inversión pero solo 3 escalones por encima del bono basura.

Se teme además que esta crisis reputacional pueda estar teniendo consecuencias en su negocio y en la confianza de sus clientes, ahora más recelosos a la hora de depositar sus ahorros.

Los expertos señalan que “que ambos factores: el potencial impacto del Brexit tanto en la economía británica como en la de la Eurozona, y la “crisis bancaria” italiana seguirán siendo protagonistas en los próximos días, pesando en el ánimo de los inversores en los mercados europeos”.

Y es que el Brexit pasará factura a los bancos. Como destaca José Antonio Madrigal y pone como ejemplo a Deutsche Bank: “desde 2008 hasta ahora, ha caído un 80% en bolsa y, sólo en lo que llevamos de año, el precio de la acción se ha reducido prácticamente a la mitad”, afirma el inversor, quien cree que después de la oleada informativa sobre los efectos del Brexit, Europa se verá nuevamente conmocionada en el plano económico con la posible futura quiebra del banco alemán.

Esta estela ya la inició George Soros. El inversor estadounidense de origen húngaro George Soros apostó por la caída del Deutsche Bank, primer banco de Alemania, el viernes tras el referéndum en el Reino Unido, en el que el 52% de los británicos votaron a favor de salir de la Unión Europea (UE).
Soros, que se convirtió en una leyenda de la especulación al tumbar a la libra en 1992 apostando contra el Banco de Inglaterra, ha querido esta vez sacar provecho de la elevada volatilidad en los mercados financieros tras el «brexit» y la caída del sector bancario en bolsa.
Deutsche Bank: ¿un banco demasiado grande para caer?
El Fondo Monetario Internacional situó a Deutsche Bank en la primera posición de las entidades financieras que más riesgo presenta para el sistema financiero internacional. En su programa de evaluación sobre el sistema financiero de Alemania, la institución presidida por Christine Lagarde incide en que, entre los bancos sistémicos más importantes del mundo, “parece que Deutsche Bank es el contribuyente neto más importante a los riesgos sistémicos, por delante de HSBC y Credit Suisse”. Los bancos sistémicos son aquellos cuyos problemas de solvencia pueden hacer tambalear el sistema financiero internacional, aquellos a las que en el argot financiero anglosajón se les conoce como TBTF (Too Big To Fail).
Los rumores acerca de Deutsche Bank aparecieron cuando el banco anunció pérdidas por importe neto atribuido de 6.794 millones de euros al cierre de 2015. Además, está en un proceso de reestructuración de 15.000 puestos de trabajo.
Y los bancos españoles…
Los bancos españoles no están en mejor situación. El presidente de BBVA, Francisco González, ha advertido que los bajos tipos “les está matando” en referencia a la difícil situación de ser rentables. Para afrontar estos cambios, Banco Popular tuvo que hacer una ampliación de capital de 2.500 millones de euros, con una caída del valor. José Antonio Madrigal prevé que la acción caiga hasta los 0 euros.
El brexit también supone un desafío. Según Fitch, afectará al sector bancario de Irlanda, Malta, Luxemburgo, España, Francia y Alemania debido a los “estrechos vínculos” que mantienen con las entidades financieras británicas.
Pero no solo esto, fuerte caída en el precio de las acciones de la banca española tras el referéndum británico a favor de abandonar la Unión Europea dificulta cualquier potencial actividad de fusiones y adquisiciones en el sector, dijo el domingo el presidente de Sabadell en una entrevista a un diario. Las entidades españolas han estado estudiando contrarrestar los bajos tipos de interés y la pobre demanda de crédito hipotecario incrementando su cuota de mercado mediante adquisiciones, pero esos esfuerzos se han visto minados por el referéndum británico del 23 de junio. “Con los actuales precios de las acciones, lanzarse a operaciones de fusión es algo imposible”, dijo el presidente del Sabadell Josep Oliu al diario La Vanguardia. Fusiones que se esperaban tras las últimas elecciones.
Parte III
Situación de la deuda a nivel mundial
Los problemas de crecimiento de las economías se han trasladado como burbujas en el sistema financiero, en la medida que los capitales buscan la rentabilidad que provee la negociación financiera frente a los problemas de rentabilidad en el sector real.
Esta dinámica en la que se destinan más capitales al sistema financiero y se buscan eludir los problemas de acumulación mediante el crédito y la constante generación de burbujas especulativas, ha expandido la deuda, tanto para hogares, empresas y gobiernos. Las economías capitalistas más desarrolladas, en el segundo trimestre del año 2016, presentan niveles de endeudamiento público y privado del 250% al 388% de su PIB, ante una economía con problemas de sobreacumulación, que la única forma de mantenerse creciendo era a través del endeudamiento.
Como se muestra en el gráfico 1, el peso de la deuda privada (hogares y corporaciones no financieras) en la composición de la deuda es mayor al de la deuda pública, con excepción de Japón. En esta estructura es importante destacar que los montos de deuda son créditos controlados por el sistema financiero, es decir que es expresión de capital dinerario y representan la base para la creación de los instrumentos de derivados, como la concreción actual del capital ficticio junto con las oscilaciones en los precios de los títulos asociados a la negociación en los mercados más que a rendimientos de capital productivo.

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Es decir que el panorama de la deuda debe ser vinculado con la emisión de valores financieros de Derivados, denominados así por tratarse de instrumentos derivados de la estructuración de paquetes de deuda. Para 2015, los 25 principales holdings de bancos multinacionales poseen un stock de Derivados por 288.3 billones de dólares, respaldados con activos por 14.1 billones de dólares, es decir que el capital ficticio creado a partir de los instrumentos de Derivados ascienden a 20.4 veces los activos que representan. Si se comparan estos valores con el PIB mundial del año 2015, de 73.17 billones de dólares, se puede observar que estos 25 holdings han creado un capital ficticio equivalente a 3.9 veces la producción mundial anual.
Esa cifra de derivados de 288.3 billones de dólares es componente de una deuda total de derivados por 492.9 billones de dólares, a diciembre de 2015. Este monto equivale a 6.7 veces el PIB mundial; este monto incluye los valores basura. El valor de mercado que representan los 400 billones de dólares de derivados es de apenas 14.5 billones de dólares, valor que se mantiene disminuyendo desde junio de 2009, cuando alcanzó su máximo de 35.2 billones de dólares. Esto plantea un serio riesgo para la estabilidad financiera global, en la medida que, con el lento crecimiento que se prevé en los próximos años, la posibilidad de una fuerte corrección en el mercado de derivados se vuelve latente; en los últimos tres años, las negociaciones de derivados en mercados OTC ha caído ya un 30.6%.
Esto, después de la crisis financiera que ha sacudido los mercados y ha orientado a los Estados a asumir las obligaciones bancarias tóxicas como parte de deuda pública, lo que ha conformado una nueva burbuja de deuda de los Estados.

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De modo que la dinámica de expansión del sistema financiero como mecanismo para contrarrestar los problemas de acumulación se mantiene. Luego del estallido de la burbuja inmobiliaria, el vehículo para superarla ha sido la creación de una nueva burbuja, esta vez en el marco del incremento de las deudas soberanas de los países.
Lo anterior se comprueba con la tendencia de endeudamiento del sector privado, que ha sido históricamente superior a la tendencia del endeudamiento público, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea. Sin embargo, a partir de los episodios de inestabilidad en los mercados financieros producidos por la burbuja inmobiliaria, el endeudamiento del sector público se ha disparado, mientras que la tendencia de la deuda del sector privado ha caído casi simultáneamente.
Es decir que la expansión atrófica del sistema financiero se ha trasladado a los Estados y con ello las preocupaciones de los representantes del capital financiero por asegurar las condiciones de pago. La búsqueda de solución a una burbuja financiera ha generado el germen de una nueva burbuja, de modo que el mecanismo de deuda continúa para difuminar los efectos de la crisis de sobreacumulación como telón de fondo. El mecanismo de transmisión de la crisis bancaria de la burbuja inmobiliaria a una crisis de deuda soberana ha sido principalmente los programas de compras de activos tóxicos.
Los bancos centrales han expandido sus activos con emisiones monetarias, que son sus pasivos correspondientes, han inyectado liquidez en la economía a cambio de activos de largo plazo de alto riesgo. Así, el riesgo de impago de los derivados se transfiere a las finanzas públicas y las instituciones financieras privadas adquieren liquidez que, al mantenerse la irresoluta la crisis de sobreacumulación, destinan a expandir más las finanzas estructuradas y a adquirir bonos de deuda soberana de otros Estados. Este proceso a pesar que se anuncia que se mantendrá por los posibles impactos del problema generado por el Reino Unidos, ya está siendo cuestionado, y se comienza a manejar la necesidad que los bancos comiencen a absorber y resolver sus problemas de liquidez, que como leímos es el caso de los bancos europeos como el Doutsche Banck, la banca italiana y la española.