El Modelo Neoliberal Dolarizado en El Salvador

Considérese que con la implementación del modelo económico neoliberal, a partir de la década de los noventa, la burguesía oligárquica se apoderó del sistema financiero nacional mediante la privatización fraudulenta del sistema bancario el cual pasa a convertirse en su principal fuente e instrumento para lograr los niveles de acumulación y centralización del capital que ahora sustenta.

Personalidad y características del modelo capitalista salvadoreño, tomado del Atlas de la Pobreza y la Opulencia en El Salvador.

Por lo visto anteriormente en cuanto a los problemas a largo plazo no resueltos, los desastres causados por los eventos climatológicos y la débil respuesta que ha dado el Estado salvadoreño para entrar a la raíz misma de la prevención y mitigación, se examinan las características del modelo neoliberal dolarizado salvadoreño, particularmente su característica de exclusión de las mayorías y concentración del poder y de los beneficios del excedente a favor de minorías oligárquicas financieras; todo esto con la finalidad de precisar que es prácticamente imposible hacerle frente a los problemas que se plantean a resolver de aquí al 2050 sin un cambio de modelo a favor de las mayorías y un cambio fundamental en las prioridades de las políticas públicas referidas a los ingresos y gastos del sector público.

Considérese que con la implementación del modelo económico neoliberal, a partir de la década de los noventa, la burguesía oligárquica se apoderó del sistema financiero nacional mediante la privatización fraudulenta del sistema bancario el cual pasa a convertirse en su principal fuente e instrumento para lograr los niveles de acumulación y centralización del capital que ahora sustenta. A partir de esta expropiación, este nuevo grupo dominante priorizará el control y el desarrollo del sector financiero y comercial, restándole prioridad al capital productivo; dicha preeminencia ha generado la destrucción del aparato productivo del país, principalmente de la agricultura y la industria, montada en el marco de la sustitución de importaciones de las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. Lo anterior provocó la pérdida masiva de empleos permanentes; la conversión de la economía salvadoreña en una economía de consumo dependiente de las importaciones y a la vez del ahorro externo (prestamos, donaciones, y remesas).

La formación de un capitalismo neoliberal dolarizado fue posible, y lo continúa siendo, por la expulsión sistemática y estructural de fuerza de trabajo, principalmente hacia Estados Unidos. Se estima que existen más de 2.9 millones de salvadoreños en el extranjero; esta diáspora es continua, se calcula que diariamente salen del país más de 740 personas. Lo importante de este fenómeno para la oligarquía financiera salvadoreña es el envío de remesas al país por los compatriotas (dejan de consumir, ahorran y mandan ese ahorro bajo la modalidad de remesas) [1]. Sin las remesas el sistema neoliberal dolarizado colapsaría.

Después de doce años de una lucha revolucionaria político-militar, que culminó con la firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992, se abrieron las posibilidades de iniciar un nuevo modelo político y económico, que permitiera cambiar la estructura de distribución de la riqueza, sin embargo, estas esperanzas fueron frustradas con la implementación del modelo neoliberal –dolarizado a partir de enero del 2001- y el nuevo modelo de acumulación y centralización del capital que este viabiliza.

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Así, las desigualdades continúan en el presente ya que los ricos son más ricos y son, a la vez, un grupo más reducido; los pobres, a su vez, son más pobres y constituyen la mayoría; esto no se debe únicamente a que ha crecido la población, sino que, además, amplios sectores de ingreso medio y del capital han pasado a la pobreza. En efecto, estudios de la CEPAL indican que en el 2011 El Salvador necesitaba recursos equivalentes a 5.6% del PIB para cerrar la brecha de pobreza total, este monto equivale al 36.9% del gasto público social total. Es nuestra apreciación que ese cálculo dela CEPAL está totalmente fuera de la realidad, dada la profundidad de la pobreza ya analizada (Ver Atlas de la Pobreza y la Opulencia en El Salvador, pie de nota) y el bajo desarrollo de las fuerzas productivas. Esta información implica que cualquier gasto del Estado para atender emergencias climáticas compite por recursos y se los resta al gasto público social total.

En relación a la pobreza, cabe señalar que existen numerosos estudios que explican cómo la concentración, centralización y desigual distribución de la riqueza, influyen negativamente en el desarrollo de un país en cuanto a la formación del capital humano, la inestabilidad política, el débil crecimiento, el bajo ahorro nacional, la reducción del mercado interno, las limitaciones al sistema educativo, el limitado acceso al mercado de trabajo, las bajas remuneraciones, etc.; asimismo, estos mecanismos también debilitan la gobernabilidad y la credibilidad de las instituciones.

Es así que durante el período 1981 a 2009 el ingreso per cápita anual, clasificado por nivel de ingreso, casi no creció para aquellos clasificados como “ingreso bajo” e “ingreso medio bajo”; en efecto, para los primeros no superó los 500 dólares anuales en todo el período, y para los segundos, no superó los 1,000 dólares anuales durante los 30 años indicados; sin embargo, durante el mismo período y para aquellos clasificados como “ingreso alto” e “ingreso medio alto” el ingreso per cápita creció significativamente. Es así que, para los primeros creció de menos de US$ 2,000 a casi 3,000 dólares, y para los segundos creció de aproximadamente US$ 1,500 a más de US$ 2,500. Esta situación empeoró en el periodo 2010-2013 debido al impacto de la crisis internacional sobre El Salvador, así como al bajísimo crecimiento del PIB per cápita y al desempleo creciente.

La burguesía oligárquica logro su enriquecimiento y ejecuta la explotación del pueblo a partir de tres espacios: a) el control concentrado de los medios privados de producción y del sistema financiero (un poco más de 740 empresas que conforman los conglomerados financieros); b) el control de los recursos financieros, institucionales y legales del Estado y; c) el control de los medios de comunicación masiva, que impone la dominación ideológica y política, las que a su vez amalgaman la dominación económica, política e ideológica.

En esta estructura de propiedad del capital y del control del excedente económico que genera nuestra fuerza laboral, se ha venido dando, de manera creciente, una alianza entre la burguesía oligárquica nacional con el capital transnacional; este último, además de controlar el sector de energía (combustibles y electricidad), la telefonía, sectores importantes del comercio y servicios, ahora ha pasado a controlar el sistema financiero en su conjunto. Lo anterior marca un cambio, en cuanto a que es el capital transnacional financiero el que maneja el centro nervioso del capitalismo en El Salvador, en una alianza estratégica con la burguesía oligárquica, que le ha cedido el control del sector financiero.

Cuadro No. 2.1

Países con altas tasas de pobreza. Países con altas tasas de pobreza requieren entre 3% y 4% del PIB para cerrar la brecha

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Fuente: CEPAL

Gracias a esta estrategia la burguesía oligárquica obtuvo dos beneficios, en primer lugar, recibió más de 4,000 millones de dólares por la venta del sistema financiero, además de haberse asociado con los grandes holdings financieros y, segundo, se ha protegido política y judicialmente, consciente de que obtuvo el control del sistema financiero que compró a partir de un fraude legalizado al Estado, al momento de privatizar los bancos del país a principios de los años noventa.

Por una parte, las holding financieras internacionales, pasan a administrar más de 12 mil millones de dólares de activos del sistema, el flujo anual de más de US$ 3,600 millones en concepto de remesas y el lavado de dólares del narcotráfico, los fondos públicos, el fondo de salarios de la mayoría de la fuerza laboral, sólo en el Estado manejan más de mil millones de dólares en la cuenta de salarios, etc. Por otro lado, las transnacionales se convierten en parte determinante del poder económico (el poder real) del país, ya que se incrementa el proceso de participación de los gerentes y directores de estas transnacionales (la conformación de una nueva clase política-gerencial, como la que ha llevado a la quiebra al sistema financiero norteamericano y europeo). Este cambio significa, si queremos hacer un símil con Rousseau y el Contrato Social, que los intereses internacionales se van sobreponiendo a los intereses de la burguesía oligárquica nacional que continuó, hasta el primer semestre del año 2009, con el control del aparato político.

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Fuente: Banco Central de Reserva de El Salvador, Boletín Económico No. 213, Noviembre-Diciembre 2012, “Crecimiento inclusivo y transformación estructural en El Salvador: una primera aproximación”.

Dentro de esta lógica del sistema capitalista, y durante los últimos veinte y cuatro años de neoliberalismo, la concentración y la centralización del capital se han profundizado en El Salvador, generando una estructura oligopólica y monopólica en los ejes económicos más importantes, junto a la profundización de la desigualdad en la distribución de la riqueza e ingreso. En la década de los noventa, los grandes empresarios con sus administradores asumen la gestión del Estado y, valiéndose de él, impulsan las políticas de transformación económica que les posibiliten la apropiación de los activos rentables del Estado, ratifican leyes que los exoneran de impuestos y les permiten el funcionamiento empresarial en un libertinaje total, inician un proceso de reconcentración de las tierras del café, la caña de azúcar y desplazan empresarios con activos de su interés, logrando así una organización oligopólica del mercado nacional; lo que genera un proceso más rápido de acumulación de capital en función de los intereses de la burguesía oligárquica salvadoreña.

Las reformas económicas aplicadas durante los últimos veinte años de ARENA se pueden aglutinar en cuatro tipos de medidas: a) las que debilitaron las capacidades de regulación y acción del Estado en lo económico y social, b) las que promovieron la voraz concentración y acumulación del capital, c) las que afectaron las capacidades productivas de ciertos sectores económicos y, d) las que desregularon y comprometieron la estabilidad financiera del país, las empresas y los hogares; dichas políticas son: las privatizaciones, la desregulación, la apertura externa indiscriminada y la dolarización.

Anteriormente la oligarquía salvadoreña se ubicaba en diferentes actividades económicas. La privatización de la banca a principios de los noventa, crearía la base fundamental en la articulación de los capitales para apropiarse de los bienes y servicios del Estado. Es decir que la privatización de la banca fue realizada a partir de un proceso de saneamiento, cuyo costo de 3,500 millones de colones se cargó a cuenta del Estado y fue una expropiación al pueblo salvadoreño para beneficiar a quienes cometieron esta defraudación. La banca y el sistema financiero en general, organizado luego en conglomerados financieros, es uno de los mecanismos esenciales alrededor del cual se aglutinaron los capitales y estructuraron una base económica diversificada que les posibilita mantenerse en el poder.

Hasta la década de los ochenta, la principal fuente de acumulación de la oligarquía salvadoreña había sido la agricultura y la industria (capital productivo), en la actualidad esta se realiza a través de los conglomerados financieros (capital financiero) que controlan las principales empresas del sector de comercio y servicios, así como las pocas actividades rentables del sector agrario e industrial que aún quedan. En otras palabras, la burguesía oligárquica salvadoreña controlaba, hasta finales del año 2007, las tres formas de capital: el financiero, el comercial y el productivo.

Si en la década de los ochenta se hablaba de catorce familias que concentraban la riqueza, en el período del modelo neoliberal de los cuatro gobiernos del partido ARENA se da una recomposición en la oligarquía dominante; en este periodo ha llegado a reorganizarse en ocho grupos, quienes a través de sus vínculos familiares o por medio de las juntas directivas o accionistas, ejercen el control político y económico del país. Son la burguesía oligárquica salvadoreña, y algunos de esos grupos empresariales en que se encontraban aglutinados son los siguientes: GRUPO AGRISAL, GRUPO BANCO DE COMERCIO, GRUPO SCOTIABANK, GRUPO BANCO SALVADOREÑO (que incluye empresas del Grupo Simán y las empresas del Grupo Salume), GRUPO BANCO AGRÍCOLA, GRUPO FINANCIERO CUSCATLÁN (que incluye empresas del Grupo Cristiani-Llach y otras empresas relacionadas con el Grupo Financiero Cuscatlán). En el año 2004 se lograban diferenciar estos grupos desde los conglomerados financieros salvadoreños, pero bajo la restructuración que trajo la internacionalización financiera que se terminó de concretar a principios del año 2007, estos grupos económicos (burguesía oligárquica salvadoreña) pierden el control directo del sector financiero con la venta que hacen a los bancos transnacionales, los cuales buscan posicionarse en el mercado financiero de la región centroamericana.

La burguesía oligárquica salvadoreña tiene 12 mecanismos de acumulación de capital y mientras esto no se cambia de raíz no hay posibilidad de entrarle a fondo a la tarea de darle soluciona los grandes problemas estratégicos de aquí al 2050; tales mecanismos son:

1º   Primer mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: Las privatizaciones

Dentro del modelo neoliberal, la privatización de los activos del Estado es una medida de política estratégica; ha jugado un papel determinante en el traslado del capital acumulado por años de parte de los Estados (los pueblos que con sus impuestos desarrollaron las empresas estatales) al sector privado, lo que ha generado grandes incrementos en los niveles de acumulación de los sectores privados del capital, sea este nacional o transnacional. Esta política se da bajo la lógica de que el mercado debe funcionar libremente y que el sector privado es el mejor administrador y, por tanto, el mejor generador de inversión, empleo y bienestar a la población. La lógica privatizadora está relacionada con el concepto del Estado mínimo y la teoría del rebalse.

Según la información obtenida, el Estado salvadoreño recibió US$ 1,039 millones por los bancos, las compañías distribuidores de electricidad y las empresas de telecomunicaciones; estos datos no incorporan la venta de las plantas térmicas, RASA, etc., a esto debemos deducir los 3,500 millones de colones (US$ 700 millones) de cartera basura que se le quitó a los bancos antes de privatizarlos y que se le trasladó al Banco Central de Reserva, lo que quiere decir que el Estado recibió apenas US$ 334 millones netos, por todas las empresas que privatizó. Las empresas privatizadas, sólo en el año 2007, presentaron utilidades por más de US$ 291 millones, lo cual demuestra, financieramente hablando, el negocio redondo que se les dio a los que se apropiaron las empresas del Estado en el proceso de privatización y a la vez las pérdidas millonarias que han significado para el Estado, es decir, para el pueblo salvadoreño, las privatizaciones, debido a que en un solo año estas empresas han percibido casi el total de ingresos netos que obtuvo el Estado por las privatizaciones. Es necesario aclarar que estas utilidades están subestimadas, las utilidades solo de los 4 bancos privatizados totalizaron 8.7 millones de dólares en el año mencionado, cuando manejan activos por más de US$ 10 mil millones. Esta subestimación es debido a dos cosas: en el marco del modelo neoliberal, los bancos y todas las grandes empresas, tienen una serie de privilegios fiscales; además, estas empresas son grandes evasoras de los impuestos. Lo anterior significa que el Estado con la privatización ha tenido más pérdidas de las se pueden deducir de la comparación entre las utilidades reportadas por estas empresas y lo que el Estado recibió por las privatizaciones. Este análisis todavía se queda corto, dado que no incorpora las utilidades de las empresas relacionadas con el petróleo, los fondos de pensiones, etc.; y si sumáramos las utilidades acumuladas por las empresas privatizadas durante todo el período que han permanecido privatizadas, sin duda es un asalto de miles de millones el que ha sufrido el pueblo salvadoreño sólo por las privatizaciones.

2º   Segundo mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: Evasión de los impuestos

Uno de los principales mecanismos que usó la burguesía oligárquica salvadoreña y las empresas transnacionales que han entrado a participar en el desarrollo del modelo neoliberal en nuestro país, para obtener altas tasas de rentabilidad en sus negocios, consiste en la evasión de la renta, elusión, y apropiación de los impuestos indirectos como grandes retenedores. Esto explica dos aspectos: primero, la baja tasa de fiscalidad del país, que ha rondado entre el 10% y 14%; segundo, la baja carga tributaria de las empresas y la alta tasa tributaria que tienen los hogares en general y la fuerza laboral en particular. Un informe del Embajador de los Estados Unidos de América, publicado por La Prensa Gráfica el 30 de octubre de 2006, sobre la evasión de impuestos en El Salvador, para el año de 2005 demostró esto.

3º   Tercer mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: Endeudamiento público

El Estado, controlado por la burguesía oligárquica, usó el endeudamiento para financiar y mantener las reformas neoliberales de privatización, liberalización y apertura de la economía, para sostener la dolarización a partir del año 2001, para reducir la carga tributaria de los sectores de mayor ingreso y riqueza, y trasladarle miles de millones de dólares a las grandes empresas nacionales y transnacionales que, de manera prioritaria, han ejecutado los proyectos financiados con este endeudamiento y han suministrado los bienes y servicios al Estado. Lo anterior se da en el marco de altos niveles de corrupción pública y privada. Al final, toda la corrupción es sólo privada, por ser estas grandes empresas y sus representantes insertados en el Estado los que han administrado estos miles de millones de dólares de endeudamiento público.

4º   Cuarto mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: Falta de transparencia, corrupción e impunidad gubernamental

La corrupción pública se refiere a los hechos delictivos cometidos por funcionarios del gobierno contra la hacienda pública. Incluye el robo de dinero en instituciones públicas, el uso de recursos para provecho personal, el tráfico de influencias para apropiarse de recursos o ascender en los cargos públicos, la realización de favores a empresarios para obtener recompensas económicas y otros mecanismos de fraude. La corrupción privada tiene que ver con los hechos delictivos que realizan sobre todo los grandes empresarios para acrecentar sus riquezas. Incluye la evasión de impuestos, la violación de las leyes laborales, el soborno de funcionarios públicos y otros mecanismos fraudulentos. Para saquear los recursos del Estado, o sea, del pueblo, los corruptos públicos y privados ya mencionados, han violado la Constitución, han promulgado leyes que legalizan la corrupción, han abusado del poder político, del tráfico de influencias, de la protección y los encubrimientos de funcionarios, de procedimientos tramposos, licitaciones y enriquecimientos ilícitos, uso de “partidas secretas”, etc. La falta de transparencia gubernamental tiene hundidas sus raíces en los funcionarios y empresas privadas, para lo cual han implementado sistemas jurídicos administrativos, basados en normas y procedimientos que perpetúan la impunidad.

Esta afirmación está sustentada por los innumerables hechos de corrupción que los medios de comunicación y los sectores políticos y de la sociedad civil vienen denunciando de manera pública e institucional ante la Corte de Cuentas, sobre los cuales sigue reinando la impunidad total.

5º   Quinto mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: Explotación del trabajo en el mercado laboral salvadoreño

El incremento de la tasa de explotación es una constante en las leyes básicas del funcionamiento del sistema capitalista. La dimensión de la explotación se acelera más o menos rápidamente, dependiendo del modelo que el capitalismo esté utilizando en los diferentes estadios de su desarrollo, de los avances de la ciencia y la tecnología y la aplicación de estas en el proceso de producción, así como de los procesos de refuncionalización cuando se busca salir de una de las crisis del sistema, con el objetivo de contrarrestar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.

En el caso de nuestro país, con un subdesarrollo en sus fuerzas productivas, se da una baja utilización del conocimiento en el proceso productivo, lo que conduce a la no utilización de tecnologías modernas que requieren grandes composiciones orgánicas de capital (inversiones altas en maquinaria, equipo, electrónica, computación) y mano de obra especializada. A partir de esta realidad, la política de bajos salarios y la flexibilización laboral, es uno de los principales instrumentos de política económica para profundizar los niveles de explotación de la fuerza de trabajo en la lógica de superar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. En nuestro país, en las últimas dos décadas, este patrón de políticas ha sido tomado del entorno neoliberal a nivel mundial impuesto por los organismos multilaterales y bilaterales de financiamiento.

6º   Sexto mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: El mantenimiento de altos niveles de desempleo y subempleo o ejército laboral de reserva

La burguesía oligárquica salvadoreña, durante el período del modelo neoliberal, ha manejado como un eje importante el mantenimiento de una fuerza laboral desempleada y subempleada con dos objetivos: el primero, mantener las altas tasas de explotación y sobrexplotación del trabajo a partir del pago de salarios de hambre, y el segundo, forzar la migración de una parte importante de la fuerza laboral, lo cual le ha dado grandes réditos al convertirse en la fuente principal de captación de ahorro externo y ser una cortina de humo para el lavado de dólares, el cual permite que siga funcionando el modelo neoliberal.

En este campo, cuando los salvadoreños se resisten a ser explotados y exigen más salarios, principalmente en momentos de incrementos estacionarios de la demanda laboral, como es el caso de las actividades relacionadas con la cosechas del café y la caña de azúcar, esta burguesía oligárquica usa un tercer instrumento de política laboral a su favor, que consiste en importar fuerza laboral de Nicaragua, Honduras y Guatemala, además de la contratación de niñas y niños, esto le permite, a la burguesía oligárquica, mantener los salarios de cosecha a niveles muy bajos.

7º   Séptimo mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: Salarios mínimos de hambre y alto costo de la vida

Como resultado del sistema capitalista, el trabajo se ha convertido en mercancía y su precio está determinado a partir del salario monetario. Analizar la remuneración al trabajo permite establecer los niveles de explotación y, por lo tanto, el origen de las altas cotas de ganancia y de la acumulación que goza el capital. Como se mencionó, para mantener altos niveles de explotación, lo que implica los salarios más bajos posibles, es fundamental mantener un mercado laboral como el descrito en el apartado anterior.

En nuestro país, según el Código de Trabajo, el salario se define como: “la retribución en dinero que el patrono está obligado a pagar al trabajador por los servicios que le presta en virtud de un contrato de trabajo. Todo trabajador, incluso el trabajador a domicilio, tiene derecho a devengar un salario mínimo que cubra suficientemente las necesidades normales de su hogar, en el orden material, moral y cultural, el cual se fijará periódicamente. Para fijar el salario mínimo se atenderá sobre todo al costo de la vida, a la índole de la labor, a los diferentes sistemas de remuneración, a las distintas zonas de producción y a otros criterios similares. Para apreciar el costo de la vida deberán considerarse los gastos ordinarios en alimentación, vestuario, vivienda, educación y protección de la salud, de una familia obrera promedio, campesina o urbana. Pero el código laboral es letra muerta.

En el caso de nuestro país, la política salarial seguida por el modelo neoliberal, desde principios de los años noventa, ha consistido en mantener un proceso constante de deterioro de los salarios en cuanto a su capacidad adquisitiva, como uno de los mecanismos fundamentales para mantener una creciente tasa de ganancia y un proceso pujante de acumulación y concentración del capital en la burguesía oligárquica y su socio, el capital transnacional. Esta lógica se profundiza en el período de dolarización, agudizando la crisis económica de las y los trabajadores, debido a que la dolarización ha generado un proceso de equiparación de los precios que paga el consumidor en el mercado salvadoreño y en el mercado norteamericano en muchos de los bienes y servicios básicos más importantes que demandan los hogares. Pero no existe equiparación de salarios.

8º   Octavo mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: Carga tributaria y social que pagan las personas trabajadoras

Como ya se analizó, el neoliberalismo reduce la tasa de fiscalidad al capital y en algunos sectores la elimina totalmente. Para compensar esa política, se define e implementa una política impositiva para que el trabajo se convierta en la fuente principal de los ingresos fiscales, para lo cual se introduce el IVA, los impuestos específicos, se modifica el impuesto sobre la renta y se introducen una serie de impuestos adicionales como el FOVIAL, el impuesto a la gasolina, etc.

Resultado de lo anterior, la tasa de fiscalidad del trabajo, que es el porcentaje del ingreso que el Estado le quita a la población trabajadora por medio de impuestos, es superior a la tasa de fiscalidad que paga el capital; las tasas de fiscalidad del capital ya fueron analizadas, a continuación veremos la fiscalidad al trabajo. La síntesis de esta política dentro del neoliberalismo es: mientras menos ingresos tienes, más tasa impositiva tienes; o sea que, quienes tienen más ingresos pagan menos; la carga tributaria y social, para trabajadores con salarios mínimos, ronda entre los 26.37% y 26.82% de su salario, el resto de su salario disponible es insuficiente para cubrir el costo de la canasta básica alimentaria que, para abril del año 2008, tenía un costo de 156.38 dólares en la zona urbana.

9º   Noveno mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: Política de expulsión de la población y recepción de remesas como fuente básica de financiamiento del modelo de acumulación neoliberal

Las condiciones de pobreza y de miseria en que vive la gran mayoría de salvadoreños serían de mayor gravedad si no existieran las remesas que nuestros compatriotas en el exterior les enviaban a más de 381 mil familias a finales del año 2007. El neoliberalismo en El Salvador ha generado unas condiciones de vida sin oportunidades para millones de salvadoreños, los cuales se han visto obligados a emigrar, es así que en el año 1992 casi el 14% de los hogares recibían remesas.

La migración acumulada a principios de los años noventa se explicaba por la crisis histórica de falta de oportunidades en el país. Recordemos que ya en la década de los sesenta, del siglo pasado, las migraciones hacia Honduras eran fuertes. Únicamente en el año 1970, más de 300,000 salvadoreños fueron repatriados de Honduras en el marco de un conflicto de mercados de parte de la burguesía salvadoreña y el populismo del régimen militar hondureño que buscó hacer una reforma agraria a partir de la expropiación de la tierra de los salvadoreños asentados en dicho país. La migración hacia Estados Unidos se vio acelerada con la política de represión y exterminio que el régimen militar implementó en la década de los años setentas y ochentas, en el marco de la insurrección popular y la guerra revolucionaria que vivió nuestra sociedad, a su vez, producto del hambre, la pobreza y la represión institucionalizada de la dictadura militar desde la década de los años treinta.

Después de los acuerdos de paz y en el marco del modelo neoliberal, las condiciones de pobreza de la población no mejoraron, más bien se podría decir que se han profundizado. Es así que la migración entre los años 1992 y 2007 se duplica, si se mide a partir del número de hogares que recibían remesas que, durante ese periodo, pasa de 148,425 a 381,729 hogares. La expulsión de salvadoreños ha sido una política deliberada del modelo neoliberal, para lo cual la burguesía salvadoreña, por medio de la manipulación del aparato de Estado, desarticuló la producción agrícola y eliminó la política sectorial industrial, el sector gubernamental despidió a más de 45,000 trabajadores y ha mantenido una política salarial de deterioro constante de los salarios reales de los trabajadores y las trabajadoras, generando las condiciones de desempleo, subempleo y pobreza.

La migración hacia Estados Unidos está compuesta de población de origen campesino, obreros de la construcción, carpinteros, profesionales, técnicos, jóvenes desesperados, amas de casa, etc., en fin, esta migración ha significado la pérdida de fuerza laboral y profesional formada en el marco de la economía y la institucionalidad del país. Desde una perspectiva social y humana, esta diáspora de nuestro pueblo ha sido forzada y ha desintegrado a cientos de miles de familias, lo que conlleva altos costos humanos por la desestabilización familiar y social a que se han visto sometidas estas familias por la desintegración, el desarraigo y los sufrimientos conocidos, cargados de violencia, muerte, extorsión durante la migración y en el establecimiento en Estados Unidos y otros países como México, que no poseen políticas de inmigración favorables sino que de persecución y explotación a los migrantes.

El fenómeno de las pandillas o maras que se ha transformado en un sector profundamente violento por la expulsión violenta que viven dentro de la sociedad, está enraizado en esta política de expulsión de la población del modelo neoliberal implementado por la burguesía oligárquica. Lo que humanamente es condenable desde el punto de vista del modelo de acumulación, ha sido la fuente de recursos externos estratégicos para alimentar la acumulación y centralización del capital y mantener el modelo funcionando. Sin las remesas y la deuda externa, este modelo se hubiera derrumbado en el año 2000 o antes.

Si cruzamos la información proporcionada por la DIGESTYC y el Banco Central de Reserva, en cuanto a las remesas recibidas por los hogares y las remesas que ingresaron al país, aparece una diferencia de miles de millones de dólares que, para este análisis, implica que este meca­nismo de importación de ahorro externo está siendo utilizado para lavar dinero del narcotráfico norteamericano, que va a los países exportadores de drogas y sus puentes de intermediación en Sudamérica y Norteamérica. Sin duda se puede asegurar que, para este lavado de dólares, el país es un paraíso por estar dolarizado y tener un sistema financiero desregulado en la práctica, aunque existen leyes de regulación.

10º   Décimo mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: El Estado salvadoreño como protector de los intereses de la burguesía oligárquica

Es importante comprender que la burguesía oligárquica salvadoreña ha diseñado un Estado que administra su proyecto neoliberal para sus intereses, lo que quiere decir que el Estado salvadoreño representa, de manera fundamental, los intereses de la burguesía oligárquica y del capital transnacional, o sea, no representa los intereses del pueblo salvadoreño; lo anterior sucede a pesar de que la Constitución de la República, en sus diferentes contenidos, partiendo de su Art. 1, dice que la razón de ser del Estado es el pueblo salvadoreño, lo anterior ha provocado sistemáticamente que el Estado salvadoreño, en su funcionamiento cotidiano, viole sistemáticamente la Carta Magna.

Esta violación sistemática ha generado una red de leyes secundarias que, también violando la Constitución, son las que realmente ordenan el funcionamiento del Estado y la sociedad en su conjunto. En el área de la economía, esto ha generado estructuras oligopólicas y monopólicas, que dominan y determinan el funcionamiento de la economía del país y, por lo tanto, las condiciones de vida de la población.

El déficit macro financiero y la dolarización manifiestan la protección que los gobiernos del partido ARENA (que representaron el gobierno de la burguesía oligárquica) otorgaron a los intereses de los principales y más grandes monopolios y oligopolios que operan en la economía y mercado del país, por ejemplo:

  •  ARENA protegió a los bancos más grandes del país, y en especial a los grupos financieros, ahora controlados por cuatro bancos internacionales en alto riesgo de quiebra.
  •  ARENA favoreció, asimismo, a las administradoras de pensiones y a las principales compañías de seguros, propiedad de los principales “tiburones de la economía”, los bancos, que se benefician a costa de los ahorros y los salarios de los trabajadores, quienes son forzados a abrir cuentas de ahorro y corriente para administrar sus salarios y ahorros de pensiones.
  •  ARENA protegió a los que se apropiaron de los servicios públicos de energía eléctrica, generadores y distribuidores que, además de pagar precios bajos durante la privatización, ahora saquean los bolsillos de los consumidores mediante el aumento arbitrario de tarifas y obtienen ganancias exorbitantes por ser oligopolios.
  •  ARENA protegió los intereses de las grandes empresas que controlan el servicio de telefonía privatizada, que hacen un negocio “redondo” poniendo las tarifas que les brindan ganancias extraordinarias, de un negocio que no les implicó riesgo alguno.
  •  ARENA protegió a las grandes empresas petroleras, que a su antojo fijan los márgenes de sus ganancias y aplastan con su poder a las pequeñas empresas distribuidoras de derivados del petróleo.
  •  ARENA protegió a las familias dueñas de los más grandes centros comerciales, en particular de mercaderías importadas.
  •  ARENA también protegió los intereses del monopolio de la línea aérea del país (TACA).
  •  ARENA protegió a las principales empresas constructoras de inversiones públicas o estatales (carreteras, edificios, etcétera) propiedad de los grupos familiares en los que se concentra la riqueza del país (constructora SIMÁN, etc.).
  •  ARENA protegió a los principales medios de comunicación (escritos, TV y radios) que le sirvieron como parlantes para mantener oculta la verdadera situación del país, estos transmitieron cotidianamente mentiras y presentaron ante la población una imagen falsa de que el gobierno de ARENA (es decir, de la burguesía oligárquica) era un “gobierno con sentido humano”.

El gobierno de ARENA no sólo protegió a sus empresas (monopolios y oligopolios) sino que ha querido mantener a representantes de la burguesía oligárquica como los funcionarios de gobierno en los puestos públicos estratégicos, para seguir protegiendo sus intereses.

Según información del Ministerio de Hacienda, hasta mediados del año 2008, ANDA, el BCR, el BFA, CEL., Corsatur, FISDL, Fosalud, ISSS, Lotería Nacional, MAG, Ministerio de Hacienda, Obras Públicas, Salud, SIGET, Red Solidaria y el Ministerio de Seguridad Pública y Justicia invirtieron, juntos, 9 millones 312 mil 635.92 dólares en agencias privadas de publicidad.

11º    Undécimo mecanismo de acumulación de la burguesía oligárquica: El nuevo modelo de acumulación, la transnacionalización

  1. Una transnacionalización rentista y extractiva de capitales

Para comenzar, el neoliberalismo ha permitido el desarrollo de conglomerados en el sistema financiero, además del manejo de los recursos financieros salvadoreños. Dichos recursos son de la siguiente dimensión: más de 10 mil millones de dólares sólo en la banca y más de US$ 18 mil millones en sus activos totales, un flujo de miles de millones de dólares en concepto de remesas, miles de millones de la deuda externa pública (que entre el año 1990 y 2007 significó un desembolso por más de US$ 11,730 millones) y una deuda privada que actualmente acumula más de US$ 5 mil millones; los flujos que provocan las exportaciones y las importaciones anualmente y que, únicamente en el año 2007, obtuvieron flujos financieros por más de 12,600 millones de dólares, aparte de las inversiones externas, sean de inversión directa o en cartera. Además de todos estos recursos, estos conglomerados administran los 3 mil millones de dólares del presupuesto del Estado.

El manejo de todo el volumen de estos recursos generó, en los dueños de los conglomerados financieros, la oportunidad de iniciar un proceso de transnacionalización de sus capitales a nivel de la región y a otras partes del mundo, situación que se da desde la segunda mitad de la década de los noventa. Para esto se creó una Ley de Bancos apropiada, donde se permitían los préstamos relacionados, el traslado de sus empresas como matrices a otros países de la región, elusión, evasión y apropiación ilegal de impuestos al Estado; con ello se permitía a la burguesía oligárquica convertir en sucursales sus intereses en el país, saqueando recursos de los ahorrantes y evitando pagar impuestos. Esta dimensión de flujos financieros que la economía no alcanzaba a rentabilizar en el contexto de la economía nacional, con un débil mercado de capitales y en una lógica especulativa como la neoliberal, empuja hacia la transnacionalización regional del modelo de acumulación del capital nacional; como resultado de los tratados de libre comercio que firmó El Salvador con países como México, Colombia, Chile, Panamá, pero principalmente, con los Estados Unidos de América, se generó una amenaza al capital salvadoreño transnacionalizado regionalmente, pues no pudo detener, tanto la competencia, como las operaciones de fusión o de compra de parte de las grandes transnacionales del Sistema Financiero Mundial.

Los grandes bancos transnacionales ya habían adquirido el sistema financiero mexicano luego del tratado de libre comercio que este país firmó con los Estados Unidos de Norteamérica. Es así que se inicia en el país un proceso de transnacionalización de los grandes conglomerados financieros y otras empresas estratégicas, esto, de manera adicional a la transnacionalización que se da por el lado de las privatizaciones de las empresas públicas. Este proceso de transnacionalización se da igualmente en el sector de los servicios, por parte de las grandes cadenas transnacionales.

Este mismo proceso general, en primer lugar, es un saqueo o una descapitalización de la economía salvadoreña, debido a que los sectores privados que venden sus activos a las empresas transnacionales trasladan ese capital fresco fuera del país, además, las empresas transnacionales, por una parte, inician un proceso acelerado de envío de rentas por utilidades a sus matrices y, por otra, se vuelven acreedoras de miles de millones de dólares que la economía salvadoreña deberá regresarles con creces a partir de las grandes utilidades que obtienen, producto del paraíso fiscal que existe en el país, el paraíso laboral y la carencia de todo tipo de compromisos en cuanto a inversiones, transferencia de tecnología, desarrollo de recursos humanos, etc., es más, los conglomerados pueden enviar a sus matrices, en forma de inversión, hasta el 150% del patrimonio registrado en nuestro país, lo cual está legalizado en la Ley de Bancos, además de que pueden sacar hasta el 50% de las reservas de liquidez de los ahorrantes salvadoreños. Estas son reservas que la banca está obligada a mantener en líquido o en valores de inmediata convertibilidad.

Estas libertades, en el marco de la especulación extorsionadora en que se maneja la banca mundial, tiene al país en una exposición extrema al desfalco masivo, con el riesgo de que nuestro pueblo pierda sus ahorros, además, el Estado salvadoreño está quebrado y, al no tener moneda propia por haberse dolarizado, no podrá responder a los intereses de los ahorrantes, como se ha hecho en Estados Unidos y en países europeos, a pesar de la estafa que siempre se da a los pueblos de esos países.

Asimismo, este control de las transnacionales sobre los ejes estratégicos de la economía les da un control económico que, a su vez, les provee de una gran incidencia política; así se instaura en nuestro país la burguesía gerencial transnacional que pasa a formar parte del poder dominante, con la burguesía oligárquica histórica. Este fenómeno lleva hacia una nueva etapa en el desarrollo de las clases sociales dominantes, con una burguesía gerencial transnacional, que opera con una lógica extractiva, especuladora, sin ningún compromiso o visión relacionada con el desarrollo del país, se instala una burguesía gerencial similar a la que ha quebrado el sistema financiero norteamericano y el sistema capitalista en su totalidad.

Tenemos ahora un cambio estructural en el control del modelo de acumulación en la mayoría de sus ejes más estratégicos, aunque sigue funcionando la misma lógica de acumulación y concentración descrita en los mecanismos anteriores, el cambio radica en que ahora esta lógica de acumulación y concentración está conectada al gran capital transnacional, cediendo la gerencia de la mayoría de activos del país, de los flujos financieros mencionados anteriormente y, en sí, de la totalidad de la economía; ahora ésta tendrá que responder a los intereses de las matrices de las grandes transnacionales y se termina de someter la economía nacional a la dinámica de las coyunturas de la economía mundial, sin mecanismos de defensa de parte de nuestra nación, aspecto que es en extremo grave, en la medida que estamos dolarizados, atados a los tratados de libre comercio y a los convenios con la OMC, con más de diez convenios sobre propiedad intelectual y compromisos con los organismos financieros multinacionales, especialmente el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En El Salvador, la inversión extranjera directa (IED) que se ha instalado, acelera sus procesos de consolidación y presencia, en primer lugar, como producto del proceso de privatización de las empresas públicas y en segundo lugar, como resultado de la decisión de los grandes sectores económicos de la burguesía oligárquica de convertir en líquido los capitales acumulados en el marco del modelo neoliberal, ya sea por el temor a la competencia de las transnacionales o como precaución ante la inestabilidad creciente del sistema político en nuestro país, resultado de la creciente polarización social que cada vez pone de manifiesto una abierta lucha de clases.

La IED tiene la característica en El Salvador de no constituir un factor de desarrollo de fuerzas productivas nuevas. Su entrada al país ha estado marcada por la compra de activos físicos instalados en los sectores de electricidad (generación y distribución), de la telefonía, del sistema financiero, de la industria del cemento, de las bebidas y gaseosas, o sea que, esta inversión extranjera la podemos calificar más como rentista. Otro tipo de inversión extranjera que se ha dado, es la inversión de ensambles al final de las cadenas productivas en los sectores de la maquila, de la química y farmacia, de la industria metalmecánica, la industria de papel y cartón, en el comercio, en los servicios de comida rápida, en empresas de outsourcing; que no son más que empresas que se establecen para utilizar el paraíso laboral y fiscal en la provisión de servicios desde nuestro país a sus países de origen, dado que esto les permite abaratar en 3, 4 o 5 veces sus costos de mano de obra, y otros costos relacionados. Estas dos formas de instalación de la IED en nuestro país, no han sido factores de promoción del desarrollo económico y social.

Lo anterior se puede constatar con el hecho de que, de los 5.4 miles de millones de dólares existentes en IED, sin contar los préstamos entre empresas, US$ 4,282 millones (79% del total de la IED) se han invertido en estructuras productivas (comunicaciones, electricidad e industrias como cemento, bebidas y gaseosas, etc.) y del sistema financiero ya existentes, es más, el incremento de las inversiones en estos sectores, entre el año 2000 y el 2008, han sido financiados a partir de las grandes utilidades obtenidas en el país, es decir, el país no ha recibido IED fresca, adicional a la original, además, mucha de esa inversión se ha obtenido del mismo mercado nacional de capitales o de la banca multinacional.

En algunos casos, como el de la empresa CAESS, propiedad de AES Co., la transnacional endeudó a CAESS con la banca multinacional por un monto de 240 millones de dólares, aduciendo que invertiría los recursos en El Salvador. Sin embargo, esto no se hizo, ya que la transnacional se llevó el dinero de los préstamos a su matriz y dejó endeudada su empresa en El Salvador, la cual sigue pagando la deuda a costa de las altas tarifas eléctricas que paga el pueblo salvadoreño, esto constituyó un lavado de dólares “transparente”. El gobierno quiso abrir una investigación al respecto, al igual que desde la Asamblea Legislativa, pero los poderes políticos de esta transnacional hicieron que el caso se archivara luego de saquear al país y lavar más de 240 millones de dólares.

El caso de la empresa norteamericana Nejapa Power también significó una estafa al país, este caso ocurrió con la complicidad del gobierno a través de CEL, que firmó un contrato en que al Estado lo iban a estafar con 24.7 millones de dólares anuales por 25 años, es decir, 370.5 millones de dólares; cuando las autoridades de la Superintendencia General de Electricidad se dieron cuenta de este contrato leonino en contra del Estado, donde estaba involucrado el general Ochoa, quisieron corregir el contrato, entonces Nejapa Power ofreció cambiar el contrato si le daban 135 millones de dólares; al final, la empresa demandó al Estado salvadoreño y le ganó el diferendo en el marco de las leyes internacionales de arbitraje que protegen al capital transnacional (las cuales se han profundizado con la ratificación del TLC con Estados Unidos); adicional a este atraco, esta empresa compró las generadoras térmicas de electricidad a precios subestimados, haciendo con estos dos aspectos (el contrato leonino y la venta depreciada) que la empresa se quedara con los activos sin pagar ni cinco centavos, de hecho, se calcula que obtuvo ganancias efectivas en la operación, además de haberse quedado con la empresa. En el período de la dolarización y los TLC (2000-2008), la IED se incrementó pero analizando detenidamente ese incremento (que fue de 3,444.9 millones de dólares, o sea, una inversión promedio de US$ 430 millones anuales), se evidencia que la inversión proveniente de esta fuente ha sido poca, si este dato lo comparamos con los niveles de inversión en Costa Rica, se puede deducir que realmente no ha funcionado la estrategia neoliberal con su dolarización, sus TLC, los paraísos fiscales y los paraísos laborales. Somos de los países que menos inversión extranjera recibimos en América Latina.

Este fenómeno extractivo de capitales de parte del capital transnacional se acelera en el período de la dolarización y los TLC; así, entre los años 2001 y 2008, únicamente por utilidades, este capital transnacional remitió a sus matrices 4,836.4 millones de dólares, con una descapitalización promedio anual de más de US$ 604 millones, muy superior a la inversión promedio de IED de 430 millones de dólares anuales en el mismo período; si a esto agregamos la repatriación de la inversión extranjera, el total de extracción de capitales, en el mismo período, totalizó los 6,045.6 millones de dólares, suma superior a la cifra de IED en los diferentes sectores económicos a septiembre del año 2008. La extracción anual promedio de capitales fue en total US$ 755.6 millones anuales, equivalente al 175% de la inversión promedio de IED en el período. Esta situación no puede continuar si queremos desarrollar el país.

  1. Ejes estratégicos transnacionalizados de la economía nacional

Los grupos económicos de la burguesía oligárquica salvadoreña se han transnacionalizado mediante alianzas con otros grupos de la burguesía centroamericana, pero mantienen una fuerte competencia en las actividades más lucrativas como: proyectos inmobiliarios, centros comerciales, centros de negocios, construcción de viviendas, servicios financieros por medio de mecanismos de créditos que funcionan en el comercio al por menor y, algunas actividades comerciales como la distribución de vehículos, importación de los insumos agrícolas, importación de productos alimenticios, etc. Además, esta burguesía oligárquica ha dejado vínculos con los grandes bancos transnacionales.

La pérdida de las políticas monetaria, cambiaria y crediticia del Estado, y el control del capital transnacional de los ejes estratégicos de la economía, en una estructura de mercado oligopólico y monopólico, genera la inmensa preocupación por la existencia de un Estado sin capacidad de dirigir su economía y, por lo tanto, sin poder tener política económica, más allá de unas políticas fiscales y salariales en el establecimiento de los salarios mínimos; estas políticas, además, son condicionadas por los intereses del gran capital transnacional y la burguesía oligárquica que maneja al Estado.

Las transnacionales, con su poder económico, han ingresado al país mediante mecanismos que permiten ocultar de forma legal el nivel de inversión que realmente tienen, así como sus utilidades, tal es el caso de las empresas en forma de franquicias, que no traen inversiones como tales y no generan divisas, pero sí realizan repatriaciones de las utilidades a sus países de origen. En los últimos dieciocho años, las empresas transnacionales han aumentado sensiblemente su presencia en la región, alentadas por las facilidades otorgadas por cada uno de los países a la inversión extranjera, así como por la ampliación de los espacios de acumulación derivados de la privatización y concesión de servicios públicos básicos, sobre todo en los sectores de telecomunicaciones y electricidad, los que antes de los años noventa, pertenecían al Estado; también incursionaron mediante la compra de empresas privadas en sectores que estaban en manos de empresas nacionales, como es el caso de las compañías cerveceras y las empresas de cemento. Comprando empresas privadas, las compañías transnacionales buscan entrar de manera rápida al mercado nacional, aprovechando el conocimiento sobre los sistemas de distribución ya establecidos, los contactos con el gobierno, los proveedores y los clientes que tienen las empresas locales; pero estas compras no siempre aumentan el acervo de capital para la producción, como sucede con las empresas nuevas, tampoco generan nuevos empleos, pero sí aumentan la concentración de la riqueza en unos pocos y debilitan al resto de las empresas nacionales.

Como resultado de estos procesos, y al igual que lo ocurrido en el resto de América Latina, se está produciendo en Centroamérica una extranjerización del aparato productivo, que está cambiando la estructura del poder económico a favor de las empresas transnacionales, al desaparecer tanto la hegemonía estatal como la de algunas industrias tradicionales nacionales. Esto ha dado paso a una nueva clase empresarial, liderada por ejecutivos de filiales de empresas transnacionales.

Analizando la información estadística que dan los balances de las 48 empresas transnacionales más importantes, podemos ver que éstas manejaron activos casi equivalentes a los 18 mil millones de dólares en el año 2007, en una economía de un PIB de US$ 20 mil millones, es decir que, el capital transnacional en su conjunto es quizás el capital más importante que mueve la economía salvadoreña y, por lo tanto, sus dinámicas y reglas de funcionamiento definen en gran medida las posibilidades de desarrollo del país, siendo ahora esto más cierto, porque controlan la casi totalidad del capital financiero de El Salvador.

De este total de empresas, ocho presentaron pérdidas en sus balances del año 2007 por 38.5 millones de dólares, aunque sabemos que no necesariamente son pérdidas, sino más bien, reflejo de traslados de utilidades a sus matrices; sería financieramente absurdo que estas empresas siguieran funcionando con pérdidas reales de esta magnitud, sabiendo que manejaron activos por más de US$ 791 millones y un patrimonio de casi US$ 83 millones. 40 transnacionales restantes que se analizaron presentaron utilidades por más de 451 millones de dólares, no obstante el Banco Central de Reserva reportó un envío de renta de estas empresas a sus filiales por más de US$ 837.5 millones el mismo año mencionado. Aun cuando no se ha analizado al cien por ciento de estas empresas transnacionales radicadas en el país, sí está claro que son casi la totalidad de las empresas y además todas las que representan el 90%, o más, de los intereses económicos transnacionales existentes en El Salvador. Se puede ver de nuevo que las inconsistencias estadísticas son aterradoras y sustentan todas las denuncias que se han hecho a lo largo de este apartado.

  1. El modelo privatizador y de transnacionalización neoliberal de la economía de El Salvador ha creado un modelo o forma de transnacionalización del país. Los Asocios Público-Privados, impulsados con las características que quiere el imperialismo norteamericano y la oligarquía criolla, profundizarán y consolidarán este modelo.

Este modelo, en el caso de El Salvador, presenta las siguientes características:

  1. i)     Las Empresas Transnacionales (ETN) en El Salvador, han logrado un peso determinante en el total de activos y patrimonio que tiene el capital privado en el país. Los activos casi son equivalentes al PIB nacional del año 2007, esta evaluación habrá que actualizarla, pero sin duda el peso ya es mayor, dado que el mismo proceso de transnacionalización ha continuado hasta el presente.
  2. ii)   Las ETN tienen el control de los sectores económicos más estratégicos del país, como ya se explicitó, lo cual es un fenómeno que se da en las tres formas del capital: el industrial, el comercial y el financiero. En el capital comercial, relacionado con las exportaciones e importaciones, el capital de la burguesía oligárquica sigue teniendo un control predominante, igualmente, hay ejes en el sector industrial que requerirían una profundización en la investigación, por ejemplo, sabemos que existe un control del sector de fármacos por las grandes transnacionales, no sólo en su importación y ensamblaje, sino también en el comercio al por menor, en el que se da también un proceso de transnacionalización.

iii) De manera predominante, en los sectores económicos más estratégicos y de gran importancia económica, el capital transnacional se ha organizado en estructuras monopólicas u oligopólicas, aun en contra de lo que manda la Constitución de la República; las leyes existentes de regulación de estas formas de mercado son débiles y, por lo tanto, no tienen ninguna capacidad de desarticular este tipo de estructura de mercado y, menos, regular los sobre precios que esto significa para el consumidor final, como un hecho natural de los mercados monopólicos y oligopólicos, lo cual en nuestro país es más grave por la total libertad que estas empresas tienen para manipular los precios, es más, existen leyes que les permiten este comportamiento abusivo.

  1. iv)  Además del carácter monopólico y oligopólico de la organización de los mercados controlados por las ETN, estas están organizadas, la gran mayoría, en una lógica de integración vertical y horizontal, desde su casa matriz, hasta el consumidor final que atienden.
  2. v)    El peso en la economía de las ETN, el control de ejes estratégicos sensibles, su carácter oligopólico y monopólico, le dan a este sector empresarial transnacional un control importante, sino predominante, sobre la política económica nacional.
  3. vi)  Las filiales de las ETN radicadas en el país, son estructuras productivas y de servicios que se encuentran al final de las cadenas productivas y de servicios, lo que provoca la existencia de capitales casi golondrinas, en unos casos más que en otros.

vii) La mayoría de la llamada Inversión Extranjera Directa, en el caso de El Salvador, ha significado predominantemente la compra de activos o empresas ya existentes en el país, que ya controlan su mercado y por lo general ya tenían una estructura monopólica u oligopólica. Esto ha provocado que las ETN en el país hayan traído muy poco o nulo desarrollo de fuerzas productivas nuevas, lo cual además se agudiza por ser muchas de estas empresas, como ya mencionamos, parte de las cadenas terminales de sus matrices o empresas de origen.

viii) Las dos características mencionadas en los numerales vi y vii anteriores, han tenido como otro resultado el poco o nulo traslado de know how (experiencia y conocimiento) a empresas y profesionales gerentes del país; tanto en el manejo de los mercados (que normalmente se lo reservan las matrices de las ETN en el contexto mundial) como en la administración de las grandes corporaciones y el mercado financiero mundial. Este modelo de inserción de las ETN en el país, de la misma manera, ha significado una nula o marginal transferencia de tecnología, por ser parte terminal de las cadenas transnacionales. Así, estas ETN en el país, funcionan como tomadoras de tecnología de sus matrices o de otras fuentes internacionales.

  1. ix)  En las negociaciones de comercio e inversión, que son más de 30 las que el país ha firmado con diferentes naciones, así como en los Tratados de Libre Comercio, las transnacionales han conseguido que se les quite la obligación de la formación obligatoria de recursos humanos nacionales, esa es la razón por lo que este entorno de empresas trasnacionales no eleva la capacidad científica y tecnológica de nuestra fuerza laboral, lo que de hecho, además, le significa un subsidio del país al proveerle los recursos humanos capacitados con recursos nacionales.
  2. x)    El análisis que se hizo sobre los volúmenes de inversión de las ETN en el país y la repatriación de las mismas, de renta y de capital, permite caracterizar este estilo de transnacionalización como extractivo de recursos financieros al país, lo cual ha sido una de las causas de la poca disponibilidad de recursos para invertir en El Salvador, la baja inversión en la economía y, a la vez, la poca inversión de las mismas como se ha demostrado anteriormente.
  3. xi)  Las ETN, por su carácter monopólico y oligopólico, por ser mayoritariamente parte de las cadenas transnacionales, por tener grandes asimetrías a su favor (en el manejo de las técnicas de mercadeo resultado de su experiencias transnacionales, en la disponibilidad de grandes volúmenes de capital propio o con capacidad de acceso en el sistema financiero nacional y transnacional, en el manejo y control de tecnologías), han podido desplazar o destruir a miles de empresas, micro, pequeñas, medianas y grandes de la estructura productiva nacional, algunas que no las han destruido las han subsumido a la parte final de sus cadenas productivas, convirtiendo a los industriales en comerciantes o distribuidores de sus productos.

xii)                 Las ETN que se han radicado en el país, en lugar de generar empleo lo han destruido, esto se da como resultado de las técnicas de reingeniería industrial y la flexibilización laboral, que trae la profundización de un mercado de subempleo y la creación marginal de empleos permanentes, simultáneamente a la eliminación de miles de empresas nacionales.

xiii)                 Además de generar desempleo, las ETN han creado un mercado laboral caracterizado por la inestabilidad laboral, tanto por los aspectos mencionados en el numeral anterior como por la destrucción de los sindicatos o impedimento que estos se formen cuando adquieren las empresas o establecen unas nuevas; amparados en leyes especiales que les aprobaron los gobiernos de ARENA, se han dado estos procesos donde las empresas ponen este tipo de condiciones para establecerse. Por otra parte, están estas empresas amparadas por los tratados de libre comercio y el no respeto y reconocimiento que, de parte del Estado salvadoreño, no se tenía hasta el año 2008 de los convenios internacionales establecidos en la OIT, referidos al respeto a los derechos de organización, sindicalización y huelga.

xiv) Las ETN no han llegado al país con políticas salariales a favor de los trabajadores, por el contrario, se han aprovechado del paraíso laboral de bajos salarios, producto del neoliberalismo implementado en El Salvador, así, esas ETN pagan salarios que pueden ser entre 11 veces y 28 veces inferiores a los salarios que tendrían que pagar en sus países de origen por trabajos similares. Esta situación de paraíso laboral de las transnacionales es todavía más favorable, si comparamos el salario por hora a partir de los salarios mínimos establecidos por el Ministerio de Trabajo, que son los que predominantemente se pagan en el mercado laboral salvadoreño; el salario por hora establecido por el Ministerio de Trabajo es de US$ 0.86 la hora, contra US$ 24.00 por hora en los Estados Unidos, lo que implica que los salarios en El Salvador son 28 veces inferiores a los pagados en Estados Unidos, esto en el caso del sector manufactura.

  1. xv) Según el análisis hecho en el párrafo anterior, queda demostrado que somos el país con los salarios más bajos, somos una de las fuerzas laborales más sobreexplotados del capitalismo a nivel mundial, no obstante eso, no somos competitivos por el profundo subdesarrollo de la fuerza productiva de nuestro país, debido a que la burguesía oligárquica local y sus mecanismos de acumulación han estado basados en explotar al máximo la fuerza laboral, la corrupción, el no pago de impuesto, etc.

xvi) Las ETN tienen un paraíso laboral y un paraíso fiscal, ya sea porque las leyes se los permiten o porque han entrado a adoptar los vicios de las grandes empresas nacionales de evadir impuestos; los mecanismos más importantes que les permiten este paraíso fiscal son: la evasión a partir de manipular sus informes financieros (lo cual es muy conocido y documentado, con la complicidad administrativa y corrupta de la administración fiscal gubernamental del país y la complicidad de las empresas auditoras nacionales e internacionales), la elusión a partir de leyes aprobadas por el Estado (donde el sistema financiero tiene grandes privilegios), el robo en el caso del impuesto del IVA y de los impuestos específicos y, por último, la forma de integración vertical y horizontal con sus matrices que les permite evadir impuestos.

xvii) En esta lógica de transnacionalización e inserción a la economía mundial, se está pasando ahora a otra etapa, al querer convertir nuestra economía en una plataforma de servicios para la economía centroamericana, aprovechando la dolarización de la economía, los paraísos fiscales y laborales impuestos a nuestro pueblo, en una estrategia maquiladora de altas tasas de explotación laboral. Los proyectos identificados en esta lógica son: los puertos, la ampliación del aeropuerto, las plantas generadoras de energía eléctrica a partir de carbón y gas, las industrias de transhipment (importan productos semi elaborados o elaborados) que re exportan a la economía norteamericana amparados en el TLC, empresas de outsourcing (desarrollo de servicios para las economías desarrolladas, como el servicio en línea de atención al cliente, contabilidad, elaboración de declaraciones de impuestos, etc.). Toda esta nueva etapa está fundamentada en la profundización de la transnacionalización de la economía.

DOS CONCLUSIONES

Debemos mencionar dos conclusiones fundamentales después del análisis que hemos hecho del nuevo modelo de acumulación y sus niveles de transnacionalización:

Primera. De continuar en esta ruta, que como ya mencionamos continúa hasta principios del año 2014, el país jamás entrará a etapas superiores de desarrollo de sus fuerzas productivas, de manera que puedan introducir un “tren de crecimiento y desarrollo” en el país que pueda atacar los problemas estructurales de la pobreza que analizaremos a continuación.

Segunda. Se requiere una redefinición total de las políticas de inversión extranjera para el desarrollo del país, asumiendo que este tipo de capital es necesario y positivo si se modifica toda la lógica actual de transnacionalización. Esto quiere decir que, de los puntos explicitados como los elementos que caracterizan el tipo de transnacionalización que tenemos, hay que quitar todos los vicios negativos que tienen y convertir la IED en un factor de desarrollo de las fuerzas productivas en el sentido más amplio, que se sintetiza en lo opuesto a las características actuales del funcionamiento de las ETN. Esto no es una ilusión, pues sucede en muchos países del mundo, tanto capitalistas como socialistas, la República Popular de China es un ejemplo muy claro de ello, igualmente Irlanda del Norte, Estados Unidos, algunos países europeos, Vietnam, Cuba, etc.

[1] No todos los flujos de remesas se originan en fuentes legales, ya que año tras año entran al país flujos asociados con el lavado de dinero por el crimen organizado y la narcoactividad. Indudablemente que, en la división de trabajo del crimen organizado en Centroamérica, El Salvador es la plaza privilegiada para el lavado de fondos, debido, desde luego, a la dolarización y la libración de la cuenta de capital de balanza de pagos.