El fracaso de los instrumentos de política clásica del capitalismo

el fracaso capitalismo

Segunda entrega de  la III Carta Económica

Las tendencias de las economías y la poca efectividad de las medidas tomadas, más allá de dar cuenta sobre las gestiones públicas o circunstancias coyunturales, muestra -como venimos analizando- los síntomas de una crisis sistémica y una inefectividad del modelo neoliberal para relanzar los procesos de acumulación y refuncionarlizar el sistema capitalista. Esto, luego de más de 40 años de la implementación de manera brutal de este modelo, desde la época de Margaret Thatcher en Inglaterra y Ronald Reagan en los Estados Unidos de Norteamérica. Estos síntomas, al integrarse transnacionalmente  a través de los circuitos de acumulación en las décadas pasadas, han generado un contagio  en las economías avanzadas y emergentes.

Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), la incapacidad de transmisión del estímulo monetario al sector real de la economía, desde la crisis del 2008 hasta el  presente, estaría vinculada a la ralentización de la productividad de los factores y la desconfianza del mercado. Sin embargo, este fenómeno, como ya lo analizamos en la primera entrega de la Tercera Carta Económica,  saca a la superficie  la crisis de fondo del sistema.

A partir del estallido de la crisis financiera de 2007, los gobiernos de las economías más afectadas como Europa y Estados Unidos comienzan una política de compra de los activos tóxicos de los bancos con el fin de eliminar riesgos e inyectar liquidez en el mercado. La flexibilidad cuantitativa buscaba que la nueva masa monetaria se tradujera en más créditos a la inversión y el consumo para evitar caídas drásticas en la demanda y amortiguar la crisis de sobre acumulación en la economía real.

Sólo en los Estados Unidos de Norteamérica, la expansión del crédito en los últimos 14 años ha hecho que éste ahora supere los 50, 000, 000 millones de dólares, es decir, más de 3 veces el PIB de dicho país, este fenómeno se ha generalizado en las economías avanzadas del capitalismo de manera profunda. Es así que la deuda de los hogares al año 2012 representaba ya el 90% del PIB en EUA. Ver Gráfico 1 y 2.

F1

F2

Además, la política monetaria expansiva busca ser una medida para contrarrestar la baja inflación, de modo que la inyección de liquidez genere una inflación más alta a fin que se mitigue el peso de la deuda en las variables nominales de las economías, y evitar el tan temido estancamiento y la amenaza de llegar a una incapacidad de pago de la deuda soberana que destruiría el sistema financiero mundial.

F3

Las series de Europa y Estados Unidos, en el gráfico 3, muestran un quiebre estructural a partir de julio de 2008. A partir de ese momento, el agregado monetario M1, que hace referencia al dinero circulante y depósitos a la vista, ha aumentado 46.5% en Europa y 98.9% en Estados Unidos.

Es importante señalar la diferencia entre la dinámica del agregado M1 y M3. Este último, además de los componentes del M1 está integrado por depósitos a plazo y el stock de títulos valores. De modo que a través del M3 se puede evidenciar la escalada de la importancia del sistema financiero en el juego de la liquidez, en tanto en la tendencia al alza del M3 se encuentra reflejado que, a pesar de un breve estancamiento entre el primer trimestre de 2009 y el primer trimestre de 2011, la búsqueda de capitales hacia el mercado financiero es una dinámica que se desarrolla previo a la crisis y continúa de manera acelerada.

Sin embargo, a pesar de las constantes inyecciones de liquidez, el consumo y la inversión no repuntan para estimular la demanda y el crecimiento de las economías. El nivel de inversión en Estados Unidos en el segundo trimestre de 2014 fue apenas el 15.8% del PIB y para Europa 17.4%.

F4

Es importante separar el caso de Japón, en tanto la expansión monetaria del país asiático inicia antes del período de la crisis financiera internacional y la tendencia de su oferta monetaria se mantiene por encima de Estados Unidos y Europa hasta el primer trimestre de 2010. Esto es después de iniciada la política de estímulo monetario de estos países. De esta manera, Japón ha mantenido bajas tasas de interés por un periodo más sostenido y, a pesar de una inversión relativamente más alta, de 23% del PIB, las tasas de crecimiento japonés han estado rondando el 2%, por problemas arrastrados desde la década de 1990. Japón es así otra alarma al no funcionamiento de las políticas clásicas de la teoría capitalista del crecimiento, donde tenemos una fuerte expansión monetaria, bajas tasas de interés, y un lento crecimiento por más de 14 años, es más las últimas informaciones de Japón anuncian ya una recesión en esta economía en el tercer trimestre de 2014.