Desafíos del Sector de Vendedores de Medicinas

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Después de muchos años de lucha para tener una Ley de Medicamentos en El Salvador, ésta es una realidad desde el 2012 luego de su aprobación en la Asamblea Legislativa; pero, ¿Qué retos y desafíos tiene el sector de vendedores de medicinas en este nuevo contexto?

La respuesta a la interrogante anterior  se conoció en el foro denominado “Retos y desafíos del sector de vendedores de medicinas”, organizado por ACOPES, CONPHAS y ADESES. Este foro contó con la participación de Eduardo Espinoza, Viceministro de Salud, y más de 200 miembros y líderes de los movimientos sociales de El Salvador.

La participación del Viceministro de Salud en dicha actividad envía un mensaje positivo a la población, ya que por primera vez se ve el acercamiento de funcionarios con los movimientos sociales.

En una sociedad excluyente donde las grandes farmacéuticas aún tienen el control del mercado de medicinas, los pequeños comerciantes de medicamentos se encuentran con muchos retos, entre ellos competir con las grandes empresas que ya están posicionadas en el mercado y que tratan de obstruir el paso a las nuevas empresas familiares que surgen.

Otro desafío para los vendedores es legalizar los puestos de ventas, un punto clave para ello es aliarse con los vendedores que ya se legalizaron, según dijo Salvador Arias, Presidente de ADESES.

En ese orden, Mario González de la Dirección Nacional de Medicamentos presentó los requisitos para que los comerciantes puedan legalizar sus puestos de ventas, entre ellos que las condiciones del lugar donde se guarda la medicina sea la adecuada tanto en higiene como temperatura.

Un segundo desafío para los pequeños vendedores de medicamentos es crecer y obtener mayores ingresos. En ese sentido el Dr. Arias, expresó: “Para que crezcan deben unirse, crear cooperativas para que puedan competir, individualmente no lo podrán hacer, pero deben tener un fundamento político y de conciencia para que no se pierdan”.

Además, hizo el llamado a luchar y no esperar a que les resuelvan los problemas, así como a no permitir ser esclavos de los “salarios de hambre”.

Antes de que existiera la Ley de Medicamentos en El Salvador  los grandes empresarios vendían las medicinas a altos precios y de baja calidad, limitando de esa manera el derecho a la salud. Un estudio previo a la aprobación de la Ley reveló que los precios de medicinas en el país eran de los más altos del continente y a nivel mundial.

Ahora, las medicinas tienen un precio más bajo y de calidad, beneficiando así a la población salvadoreña, principalmente a aquellas personas que su poder adquisitivo es limitado.