Debate de la lucha ideológica y científica sobre el socialismo en el siglo XX y XXI: Fetichismo de la mercancía, mercantilización de la vida y crisis

Foto/AFP

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Ante un sistema capitalista en una fase de profunda inestabilidad, que ha llevado cointegradamente a crisis de la reproducción misma,  por medio de crisis alimentaria, ecológica, energética y de otras aristas que aseguran la reproducción de la vida, se vuelve aún más necesario clarificar la forma social en que se presentan los valores de uso en el capitalismo, para tener una idea mejor estructurada de los procesos que se nos revelan en la actual coyuntura global.

De manera que para comprender la forma social que revisten en el capitalismo los valores de uso, es preciso, en un primer momento, identificar que estos no son más que frutos del trabajo humano, bajo cualquier modo de producción y relaciones sociales subyacentes.

Ahora bien, en el capitalismo ocurre que existe una división social del trabajo fundamentada en el trabajo individual y autónomo, de manera que los valores de uso creados por la fuerza de trabajo individual, pierden, para el productor o productora, su carácter de valor de uso en la forma material del objeto creado, interesando solamente el cambio que pueden realizar de estos objetos por otros, los cuales procuran por su valor de uso. De modo que la sociedad al estar organizada en torno a la producción de valores de uso destinados al intercambio, sin ningún tipo de acuerdo social previo, estos adquieren la forma de mercancía, donde “la igualdad de los trabajos humanos asume la forma material de una objetivación igual de valor de los productos del trabajo, el grado en que se gaste la fuerza humana de trabajo, medido por el tiempo de su duración, reviste la forma de magnitud de valor de los productos del trabajo, y, finalmente, las relaciones entre unos y otros productores, relaciones en que se traduce la función social de sus trabajos, cobran la forma de una relación social entre los propios productos de su trabajo.” (Marx, 1975: 37).

Para comenzar a vislumbrar nuestro objetivo, descubrir como se presenta la forma social de los valores de uso en el capitalismo, es fundamental prestar atención a la última parte de la cita anterior, teniendo presente que en un modo de producción fundamentado en el intercambio de mercancías entre productores atomizados, el trabajo individual de éstos posee un carácter social, dado que el trabajo individual no es más que un fragmento del trabajo social, sin embargo, tal carácter social no se da con la mera producción del valor de uso, sino solamente una vez se genera el intercambio. Por tanto, las relaciones sociales que se generan entre los productores de mercancías, en el intercambio de los frutos de su trabajo, aparecen como una relación social entre las cosas, la que se percibe como una propiedad social natural de la mercancía.

De lo anterior dirá Marx, “Por tanto, los hombres (y mujeres) no relacionan entre sí los productos de su trabajo como valores porque estos objetos les parezcan envolturas simplemente materiales de un trabajo humano igual. Es al revés. Al equiparar unos con otros en el cambio, como valores, sus diversos productos, lo que hacen es equiparar entre sí sus diversos trabajos, como modalidades de trabajo humano.” (Marx, 1975: 39).

A partir de lo anterior se puede comprender el proceso de cosificación de las relaciones entre personas, ya que la relación social entre personas, se da bajo la forma de sociedad mercantil capitalista, en la medida que existe una relación social entre las mercancías, “en la sociedad mercantil-capitalista, las personas entran en relaciones de producción directas exclusivamente como propietarios de mercancías, de cosas. Por otra parte, como resultado de esto, las cosas adquieren características sociales particulares, una forma social particular” (Rubin, 1974: 70). Este proceso lleva paralelamente al proceso de la personificación de las mercancías, en la medida que estas adquieren una determinada forma social y permiten, por tanto, que su propietario se presente en las relaciones de producción, como personificación de dicha mercancía.

Ambos procesos descritos anteriormente, vinculados intrínsecamente con una formación económico-social fundamentada en la producción de mercancías, surgen a partir de que en los valores de uso, creados como fruto del trabajo humano en una organización social de esta índole, se adhiere como si fuese una propiedad natural evidente, el poseer valor y con ello, características y condiciones socio-económicas propias de dichas “cosas” automáticamente en cualquier contexto social, en las cuales el género humano no tiene capacidad de incidir de manera directa, sino más bien, su papel sería de comprenderlas y aplicarlas. Precisamente, dicho fenómeno compone el fenómeno denominado fetichismo de la mercancía, lo cual tiene bases objetivas en la producción de las mercancías, “efectivamente los productores no se relacionan entre sí de manera inmediatamente social; se relacionan sólo en el intercambio recíproco, o sea, por medio de los productos de su trabajo. Por consiguiente, el que las relaciones sociales aparezcan como propiedades de las cosas no es de ningún modo una ilusión.” (Heinrich, 2008: 87).

En la medida que se hace presente el fetichismo de la mercancía, aspectos propios de la persona humana, como su capacidad de trabajo, adquieren un carácter meramente material y se vuelve nada más una mercancía que entra en juego en el proceso de producción. De la misma manera, la naturaleza se presenta ante una sociedad mercantil capitalista como una mercancía más, de la cual se dispone y se rige por las “características y condiciones naturales” de las mercancías. Ambas manifestaciones del fetichismo de la mercancía, tienen como consecuencia la vulneración del aseguramiento de la reproducción de las condiciones de la vida, en tanto la fuerza de trabajo es una capacidad intrínseca a la persona humana y la naturaleza es el medio que posibilita la vida.

De manera que de este fenómeno se puede extraer una gran parte de la explicación de la crisis de reproducción en la que el capitalismo ha sumido a la sociedad global actual, en tanto las mercancías tienen relevancia en la medida que sirven al proceso de acumulación de capital y, por tanto, parece no ser menester de la economía el velar por su reproducción, sino solamente, sometidos a las “condiciones naturales de las mercancías”, realizar una asignación eficiente de los recursos para un adecuado proceso de acumulación.

Así, por ejemplo, la producción agrícola se comienza a destinar para su procesamiento como biocombustibles, dejando de lado su función en la alimentación de las personas, dado que existe una mayor proporción de dinero que puede ser utilizado como medio de cambio para biocombustibles, que para alimentos, a pesar de que las personas que precisan de alimentación adecuada exceda por mucho a quienes tienen la capacidad de adquirir biocombustibles. Sin embargo, tal contradicción se genera en la medida que quienes carecen de una alimentación adecuada, tampoco tienen mercancías en la forma dinero como equivalente general, que se personifiquen en su humanidad, con las cuales presentarse en las relaciones de intercambio.

Por tanto, tomando como base lo expuesto anteriormente y teniendo en cuenta que “el fetichismo bajo el que se presentan los productos del trabajo (se da) tan pronto como se crean en forma de mercancías y que es inseparable, por consiguiente, de este modo de producción” (Marx, 1975:39), una propuesta de una estructura económica alternativa al capitalismo, centrado en la reproducción de la vida, pasa por la búsqueda de que la forma social que tomen los valores de uso producidos en dicho proceso de producción no adquiera la forma mercancía y que, las relaciones sociales entre productores se establezcan tal cuales, bajo procesos de coordinación y articulación previa a los procesos de producción, fundamentados en parámetros de reproducción y relaciones de solidaridad.

Bibliografía:

Heinrich, M. (2008). Crítica de la economía política. Una introducción a El Capital de Marx.

Kohan, N. (2011). Fetichismo y teoría del valor. En N. Kohan, Nuestro Marx. Red Roja. Disponible en línea en: [http://marxismocritico.files.wordpress.com/2011/11/kohan-fetichismo-y-teorc3ada-del-valor.pdf] Consultado 22-03-2012

Margulis, M. (2011). Ideología, fetichismo de la mercancía y reificación. Marxismo Crítico. Disponible en línea en: [http://marxismocritico.com/2011/11/30/ideologia-fetichismo-de-la-mercancia-y-alienacion/] Consultado 22-03-2012

Marx, K. (1975). El Capital. Crítica a la economía política. (P. Scaron, Trad.) México D.F.: Siglo XXI.

Montoya, A. (2011). Manual de Economía Solidaria. San Salvador: Maestría en Desarrollo Local UCA.

Rubin, I. I. (1974). Ensayo sobre la teoría marxista del valor. México: Pasado y Presente.