¡Cuidado! El FMI vuelve a la carga contra el pueblo salvadoreño: El fantasma de Grecia nos acecha

Manifestaciones en contra del FMI en Portugal, España y Grecia.

Manifestaciones en contra del FMI en Portugal, España y Grecia.

El pasado 6 de mayo se presentaron las conclusiones preliminares del equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), como parte de las consultas anuales dentro del marco del Artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI. En su análisis comparten las perspectivas de un bajo crecimiento, con una tasa de crecimiento potencial en el mediano plazo del 2%. Además, hacen hincapié en el problema de la deuda pública que, proyectan, alcanzaría el 70% del PIB para 2021.

Es necesario acotar que la ciencia económica es una producción de subjetividades políticas, y según la posición de clase que adquiera el o la economista, o la institución que representa, así es lo que investigará, la metodología de abordaje, los presupuestos epistemológicos y supuestos teóricos que utilizará. De no reconocerse la subjetividad política subyacente, esto es el carácter de clase, al análisis o postulados elaborados, las conclusiones alcanzadas, por más respaldo matemático que posean, serán meros planteamientos ideológicos sin alcanzar carácter científico, dado su sesgo.

Siempre hemos luchado ideológicamente por desnudar a los tecnócratas de la economía que se arropan en “posiciones técnicas” para defender los intereses de los capitalistas y sin ninguna vergüenza humana recomendar procesos de destrucción de las ya precarias condiciones de vida de los pueblos, y así buscar defender la sed insostenible de acumulación, concentración y centralización del capital, sea esta nacional o transnacional. Esto explica las coincidencias entre el equipo económico del FMI y los profesionales salvadoreños, incluyendo funcionarios, que coinciden con sus  planteamientos, de cómo atender el problema de la crisis económica en El Salvador, o sea, “Cómo garantizar el pago de la deuda y seguir en la trampa de esta”.

Las acciones seguidas por las distintas esferas de la sociedad, tanto de la administración pública, las corporaciones y algunos movimientos sociales, tienen su fundamento, o encuentran justificación, en los desarrollos teóricos previamente abordados, que brindan diferentes interpretaciones a la comprensión de la realidad a partir de la clase social que se represente y el FMI como sostendremos más adelante, su naturaleza y misión en defender los intereses del capital transnacional y nacional, es el Goliat del Capital Financiero Mundial.

Los efectos del rumbo de la economía salvadoreña, son diferenciados según las clases que resultan  de las relaciones sociales de producción. Estas relaciones condicionan el proceso de la vida social, a través del cual se genera un estado de dominación, que determina las relaciones de poder del capital sobre el trabajo en el Sistema Capitalista. Por tanto, las medidas adoptadas responden a intereses de la clase capitalista que ejerce el poder, y no los de la sociedad como un todo. Ese es el mundo que vivimos y que busca defender y sostener el FMI  en todas sus propuestas alrededor del mundo.

La estructura económica, como fundamento histórico de la producción material, se encuentra a la base de un proceso de construcción de un ideario colectivo, es decir, la forma de la conciencia social. Esto plantea repercusiones tanto en el ámbito académico como político. Por un lado, las teorías predominantes mantienen coherencia con los intereses de la clase que ejerce el poder, la clase capitalista en  el sistema que vivimos. Y por otro lado, los políticos (entendiendo la política en su sentido estricto[1]) utilizan estas teorías predominantes como respaldo para justificar su accionar; el profesional o el político que rompe este esquema se vuelve un enemigo de clase del  poder establecido.

Es así que resulta un ejercicio necesario recordar que el FMI es una institución creada para asegurar la reproducción de los ciclos de acumulación del capital, en una fase imperialista del capitalismo hegemónico de los Estados Unidos. Es, por tanto, una Institución Financiera Internacional encargada de representar los intereses del gran capital. Con las transformaciones del capitalismo global hacia la desterritorialización del capital bajo circuitos globales de acumulación, el FMI se ha vuelto representante de los intereses de dichos capitales transnacionales, con un fuerte énfasis en los capitales financieros.

De tal manera que, como se ha demostrado en sus intervenciones en América Latina, Asia, África y más recientemente en Europa, el FMI busca crear “condiciones macroeconómicas estables” que aseguren la realización de la rentabilidad de los capitales. Esto, a pesar que las medidas propuestas (o impuestas a través del condicionamiento del acceso al capital financiero) sean un duro revés para el camino de las reivindicaciones laborales y derechos sociales.

Cuotas de voto FMI

Es así que el conjunto de medidas propuestas por el FMI para El Salvador, reconocen, que en un primer momento disminuiría el ya bajo crecimiento de la economía salvadoreña a menos del 2%, prometiendo que con sus medidas se podrían alcanzar, en el largo plazo, tasas del 3% de crecimiento.

El actual ritmo de crecimiento de la economía en nuestro país es incapaz de lograr verdaderos avances en el desarrollo de las fuerzas productivas y, por lo tanto, no puede asegurar el bienestar de la población, sino más bien continuar profundizando las condiciones de pobreza. Es decir que en el primer impacto de la receta del FMI, debemos claramente esperar un agravamiento profundo de las condiciones sociales, con tasas de crecimiento previstas que serían inferiores a la actual, el caso más reciente de este experimento es Grecia, no se le debe olvidar la memoria histórica a nuestros políticos y dirigentes del movimiento social. La oferta de un pírrico 3% de crecimiento para el mediano plazo, es realmente una zanahoria podrida, en el marco de la convulsión social y política que crearía la implementación de dicha receta.

Los problemas de la economía salvadoreña están marcados por un modelo liberalizado en lo comercial y financiero, sustentado en los bajos costes salariales o sobre explotación del trabajo, un paraíso fiscal para el gran capital, una economía exportadora neta de capitales y un país manco en cuanto que no cuenta con uno de los brazos básicos para poder hacer política económica por estar dolarizado y no tener política monetaria, además que el brazo de la política fiscal, está condicionada por el paraíso fiscal y la corrupción fiscal,  la deuda externa a favor del capital transnacional y nacional y una demanda interna deprimida, condición que se profundizaría con la receta del FMI.

Estos problemas estructurales no son advertidos por los equipos de FMI, en tanto su posición de clase es clara. El FMI busca asegurar que el país cumpla con los capitales transnacionales. Esto se muestra claramente en el tipo de medidas que propone:

  • Aumentar la tasa del IVA al 15%.
  • Introducir impuesto predial.
  • Reducir la tasa de impuestos empresariales a la vez que se reduzcan las exenciones y lagunas.
  • Aumentar los impuestos progresivos mediante la introducción de un impuesto sobre el patrimonio.
  • Gravar las pensiones.
  • Aumento del impuesto sobre la renta para las personas naturales con los ingresos más altos.
  • Reducción o la eliminación del impuesto IOF y el impuesto sobre las telecomunicaciones.
  • Revisar todos los demás impuestos, llevando a cabo la eliminación gradual de aquellos con bajo rendimiento pero con altos efectos de distorsión.
  • Continuar con los esfuerzos actuales para aumentar la recaudación tributaria, que deben ser cuidadosamente calibrados para evitar desalentar el clima de inversión.
  • El generoso mecanismo de indización de salarios (escalafón) en el sector de la salud debe ser eliminado, y la indización general de salarios debe limitarse a incrementos por debajo de la tasa de inflación.
  • Se tienen que frenar los bonos no transparentes en el sector público.
  • La contratación en el sector de gobierno – excepto para la seguridad y fuerzas de aplicación de ley – debería reducirse considerablemente.
  • Continuar focalizando los subsidios al GLP, la electricidad y el transporte.
  • Reformas paramétricas para aumentar la edad de jubilación y las tasas de contribución.
  • Mayor cobertura para la población por medio de una expansión de la pensión básica universal.
  • Financiar los déficits de pensiones proyectados con fuentes generales de ingreso.
  • Contener el crecimiento del salario mínimo a ritmos bajos.
  • Facilitar las barreras de entrada y a la competencia, frenando prácticas no-competitivas tales como la fijación de precios en sectores claves.
  • Impulsar el nivel de escolaridad.
  • Aprovechar la donación de FOMILENIO II de los Estados Unidos, y el financiamiento a los países del “Triángulo Norte” para incrementar su productividad y competitividad.

En esta serie de medidas se destaca la falta de interés por las condiciones de vida de la clase trabajadora. Por el contrario, este conjunto de propuestas constituyen una estrategia para que sea esta clase trabajadora la que asuma los problemas de rentabilidad del capital y cargue con el costo de impulsar ciclos de acumulación.

El aumento al IVA, como impuesto indirecto que recae en los hogares representaría un incremento de la carga fiscal para este sector que es el de mayor aportación relativa. Como se demuestra en un artículo anterior[2], por cada dólar que los hogares reciben de ingreso pagan 25 centavos como impuestos. Un cambio del 13% al 15% implicaría una carga mayor para los hogares de más de 265 de dólares y significaría pagar impuestos de 27 centavos por cada dólar de ingreso salarial, esta es una medida humanamente perversa y económicamente recesiva en el sentido que sigue restringiendo la demanda de los hogares.

De otro lado, consideran la reducción de las tasas de impuestos empresariales. Esto resulta igualmente  perverso, cuando la tasa de fiscalidad de las empresas es de apenas 4 centavos por cada dólar en concepto de excedente bruto de explotación[3]. Además, la evasión y elusión son un problema de cerca de 2,500 millones de dólares al año, siendo el gran capital nacional y trasnacional radicado en el país, los mayores responsables de este robo, parte legalizado y parte no, de los ingresos tributarios que pagan los hogares y las empresas en general.

Además, en estas medidas se hace una clara confrontación con el sector laboral y transparenta el mecanismo de bajos costes salariales. En el sector público se plantea la reducción de plazas, como mecanismo de ahorro fiscal, sin tomar en cuenta que cerca del 20% del empleo formal es absorbido por las instituciones públicas y sin tomar en cuenta que la tasas de desempleo y subempleo en el país expresan la no utilización de más del 60% de la fuerza laboral. Cerca de 1 de cada 4 personas de la población económicamente activa se encuentra empleada en el sector formal, cotizante a la seguridad social. De más de 4.5 millones de personas en edad de trabajar, existente en el país, además que sólo menos de 700 mil personas tienen un trabajo formal registradas en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social o sea sólo el 15% tiene empleo pleno.

Se propone también eliminar el escalafón en el sector salud y que, si los salarios aumentan, la hagan por debajo de los índices de inflación, lo que representa un reducción de los salarios reales, es decir, una pérdida en el poder adquisitivo de los hogares. Acompañado a esto, recomiendan mantener los salarios mínimos sin mayores aumentos, cuando los salarios mínimos actuales son incapaces de cubrir las necesidades de los hogares. Sostienen y buscan profundizar más la sobreexplotación del trabajo como mecanismo para rentabilizar el capital y seguir buscando la teoría del rebalse que, como ha sido demostrado en toda América Latina,  no fue más que una falsa y mentirosa ilusión vendida por los interés del gran capital en el Consenso de Washington.

La premisa de pagar las pensiones con fuentes generales de ingreso, sin una reforma radical al sistema previsional, representaría una sofisticada forma en la que la sociedad en su conjunto subsidiaría las utilidades de las AFP, además de la fuerza laboral. Esta propuesta además es una estrategia financieramente insostenible en el mediano-largo plazo. Al igual, la propuesta de un Sistema Mixto propuesto por el Ministro de Hacienda, es una propuesta de oxígeno para 3 o 4 años, para que el Estado continúe pagando la deuda y pueda seguirse endeudando, hasta que llegue la ya insostenible incapacidad de pago y el rompimiento total de la economía[4].

La idea de las modificaciones paramétricas sobre el aumento de la edad y tasas de contribución, son medidas para seguir alimentando que el trabajador sea la base de la rentabilidad del capital financiero metido en la administración de los fondos de pensiones, que han sido un fraude en todo los países donde funciona este sistema. Estas consideraciones son parte de la estrategia de estas Instituciones Financieras Internacionales en sus planes de austeridad, siguiendo la ortodoxia neoclásica, como lo han hecho en los países europeos más afectados por la crisis como España, Portugal o Grecia.

Esta estrategia de austeridad ha estado fundamentada en estudios como los de Reinhart y Rogoff. Estos autores plantean que el crecimiento económico sufre una dramática disminución cuando incrementa el tamaño de la deuda de un país, por encima del 90% del PIB, el crecimiento sería de -0.1%. Sin embargo, una investigación de Herndon demuestra que existe una inconsistencia en los resultados obtenidos por Reinhart y Rogoff; de manera que, las economías con una deuda por encima del 90% del PIB, crecen a un 2.2%.

Las consideraciones anteriores más que simples críticas metodológicas, representan parte de un debate sobre la comprensión y aplicación de la ciencia económica. Un marco desprovisto de todo contenido político (análisis de las relaciones de poder), que se fundamenta en análisis de agentes individuales, aislados y simplemente maximizadores de utilidad, constituye la base de perspectivas de la ciencia económica capitalista, como una mera asignadora eficiente de recursos, entendido esto en la realidad, para la acumulación, concentración y centralización del capital, según la leyes de funcionamiento del sistema capitalista.

Resultado de esto, la ciencia económica ha sido puesta al servicio de identificar y maximizar utilidades de los agentes que, teóricamente, potenciarían el crecimiento y eventualmente los beneficios alcanzarían al resto de individuos que, de manera similar, buscan maximizar su utilidad, en el marco que ya mencionamos de la teoría del rebalse.

Otra consecuencia de estas tendencias se remite a la relación entre la economía y los espacios de toma de decisión. Así, la visión de una economía asignadora genera divisiones entre lo que ocurre en el plano económico y los factores políticos. Parecería que el ámbito económico transcurre en una lógica mecánicamente determinista a partir de productividades marginales y maximizaciones. Mientras, los componentes políticos se plantean como tendencias casi autónomas a la estructura económica; la irrupción de lo político en lo económico sería una excepción que desvía a lo económico de sus parámetros mecanicistas.

En contraposición, se puede comprender la ciencia económica en términos de categorías socialmente definidas. Así, se puede comprender el capital como categoría social, en tanto define una relación entre poseedores y desposeídos de medios de producción, mediada a través de la relación salarial de explotación (el trabajo le adhiere valor a las mercancías que no es retribuido en su totalidad, de ahí el beneficio empresarial). Al entender de esta manera el capital, es evidente su dimensión social e histórica, ya que es una categoría expresada bajo determinadas condiciones históricas de modo de producción.

Además, el capital, como relación social, implica una relación de poder entre los poseedores de capital y trabajadores, poseedores solamente de su fuerza de trabajo. La relación capital-trabajo es, para el primer componente, una condición para la acumulación, mientras que para el segundo, una condición para su reproducción.

Así, el trabajo permite las condiciones de acumulación del capital y, por tanto, a medida se desarrolla la relación capital-trabajo se profundiza una polarización en la estructura distributiva y en términos de subordinación de una clase por otra, lo que se vuelve más evidente en coyunturas de pugnas salariales.

De esta manera, la ciencia económica analizaría las condiciones de la estructura económica, vinculadas con las relaciones de poder que, orgánicamente, se desarrollan bajo determinadas condiciones históricas. Es así que, ubicándonos desde los intereses de la clase trabajadora, podemos realizar un análisis diferente a la simplificación realizada por los equipos del FMI.

Si analizamos variables claves para la clase trabajadora, como el empleo y los salarios, podemos observar que existe una relación inversa entre desempleo formal y el nivel de salarios nominales, de modo que el alto nivel de desempleo genera presiones para mantener bajos salarios. La masa de trabajadores que se encuentran laborando en condiciones precarias en el sector informal de la economía, representa un excedente de fuerza de trabajo respecto a las necesidades de acumulación de capital, de ahí que la economía salvadoreña presenta una alta incidencia de subsunción indirecta (utilización o explotación) del trabajo en el capital. Esto contrasta con el estudio convencional de la economía que plantea que menores salarios estimulan la demanda de trabajo y disminuiría el desempleo.

Otro elemento relevante en las remuneraciones del empleo formal es la relación inversa con la productividad medida como el equivalente del PIB producido por trabajador. Esta relación se hace más pronunciada cuando se evalúa el componente del sector privado del empleo. De manera que la determinación de salarios no es una relación mecanicista con aumentos de productividad, es decir que los salarios no han aumentado conforme a incrementos de productividad como pregonan los representantes de la ANEP para oponerse al aumento salarial, y da cuenta de la búsqueda de competitividad por reducción de costes laborales.

Además, mayores niveles salariales se encuentran directamente relacionados con un mayor dinamismo de la economía, de modo que la economía crece más a partir del dinamismo que incorpora aumentos de salarios. La relación directa entre desempleo y productividad permite inferir que los aumentos de productividad se han logrado a partir de impulsos en industrias intensivas en trabajo más que inputs de capital físico como infraestructura o tecnología, en tanto la productividad ha estado relacionada con disminución de salarios e incremento del desempleo formal.

Estas condiciones muestran una economía sumergida en un ciclo de bajo crecimiento y es necesario replantearse todo el modelo de acumulación, más allá de sesgadas interpretaciones de las Instituciones Financieras Internacionales. Si este proceso no se inicia urgentemente seguiremos flotando en el mar tumultuoso del neoliberalismo, hasta que nos hundamos, ese barco no tiene puerto de destino como país. Es mejor manejar la crisis a que la crisis nos maneje.

El desarrollo de una nueva política económica, que se base en el desarrollo de las fuerzas productivas, con todo lo que eso significa. Retomar el carácter social de la economía, dejando atrás el absolutismo de la ganancia, el libre mercado y la perversidad de que un país, pobre como el nuestro, sea fuente de grandes acumulaciones de riqueza de capitalistas nacionales, transnacionales y del sistema financiero del capitalismo mundial.

Son especialmente preocupantes las coincidencias que las propuestas del FMI tienen con las esferas políticas nacionales. El aumento al IVA ha sido una medida que algunos ya han buscado impulsar, además del apoyo parcial del FMI a la propuesta de pensiones. Algunos funcionarios, como el Ministro de Hacienda, concuerdan con que el escalafón de salud y cualquier escalafón que pretenda ajustar salarios sobre la tasa de inflación es perverso, así, en una noticia publicada en el Diario El Mundo[5], el Ministro declaró “Los médicos y el escalafón de salud, que va a llegar a costar $50 millones porque es un impuesto que todos los años crece 8 %, es un impuesto que crece a tasa de interés compuesto, es perverso”. La anterior declaración puede interpretarse, que cualquier política de incremento salarial o escalafones que superen la tasa de inflación son perversas, que el trabajador debe seguir siendo sobre explotado, es grave esta declaración, contradice totalmente la posición política del Gobierno, es más el Secretario Técnico de la Presidencia declaró hace un par de días, que el gobierno no implementaría las propuestas del FMI.  Al igual que los esquemas fiscales, se busca hacer una corrección hacia la baja para el capital, lo cual en el marco de la corrupción fiscal, si nos parece a nosotros una perversidad fiscal. Esto en contraste con la propuesta de subirle la fiscalidad a los hogares, que también es otra mayor perversidad. O sea, entre las declaraciones  del Secretario Técnico, que ha indicado que las medidas planteadas por el FMI no serán adoptadas y las declaraciones y política fiscal que ha venido implementando el Ministro de Hacienda y su propuesta de pensiones,  las coincidencias y contradicciones institucionales dentro del Estado y con relación al FMI, despiertan preocupación, y podemos prever a partir de las experiencias concretas en otras sociedades del mundo capitalista, que de seguir la guía del Fondo, se puede iniciar un proceso de confrontación de la clase trabajadora con el Gobierno, ya que los sindicatos siempre van a abogar por mejoras salariales y no en un deterioro de estas, es así que algunos representantes sindicales del sector salud ya manifestaron su desacuerdo en cuanto a la posibilidad de eliminar el escalafón.

[1] Lo político en sentido estricto es entendido como las instituciones formales de poder, construidas a partir de la necesidad de un órgano coercitivo que asegure la reproducción del sistema. La acotación proviene del reconocimiento de que cada una de las acciones de los miembros de un sujeto colectivo, sean aisladas o articuladas, constituyen una manifestación política, a esto se refiere la política en sentido amplio.

[2] ADESES (2015). En El Salvador los hogares pagan 25.9 ctvs. x dólar recibido y las empresas sólo 4.7 ctvs. x dólar de utilidades ¡Ya no más impuestos al pueblo!. En cartaeconomica.com En línea disponible en: http://cartaeconomica.com/en-el-salvador-los-hogares-el-pueblo-pagan-25-9-ctvs-x-dolar-recibido-y-las-empresas-solo-4-7-ctvs-x-dolar-de-utilidades-ya-no-mas-impuestos-al-pueblo

[3] ídem

[4] ADESES (2015). Crisis del sistema de pensiones: el mal negocio del Estado salvadoreño. En línea disponible en: http://cartaeconomica.com/crisis-del-sistema-de-pensiones-el-mal-negocio-del-estado-salvadoreno/

[5] Noticia publicada el martes 17 de mayo de 2016.

 

Un comentario

  1. buen articulo. Observación en el título/encabezado: Acechar está escrita con S, es con C.